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Resistencia en diagonales. El arte como apertura a una incertidumbre esperanzada

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Pérez, Marina. Licenciada en artes plásticas, con orientación pintura, Facultad de Bellas Artes UNLP. Licenciada en Psicología, Facultad de Psicología UNLP

Resistencia en diagonales

El arte como apertura a una incertidumbre esperanzada

¿En qué consiste esta narrativa? En la posibilidad de enlazar desde la experiencia artística otra escucha, la del inconsciente y la del vacío como estructurante del psiquismo, en un tiempo donde las pausas y los silencios son tan importante como las palabras.

Desde nuestra disciplina donde la palabra -con su monto de afecto-, toca los cuerpos, en el mejor de los casos, es posible abrir un paréntesis para alojar otras expresiones del inconsciente: el arte, así como también el silencio que habita un cuerpo. El arte ha sido revolucionario, disruptivo en su historia, se ha adelantado a grandes movimientos sociales, porque tiene la capacidad de alojar un sentir, una manifestación senso perceptiva y motriz que es la antesala de la racionalidad, de la metabolización de ciertos acontecimientos. ¡Por tal motivo ha generado en nuestra historia más de una vez conflictos, necesarios, sin dudas!

El atravesamiento de los conflictos -bien lo sabemos-, es indicador de salud mental, es crecimiento y complejización del aparato psíquico, esta complejidad a modo Piagetiano es parte de una evolución en espiral de un crecimiento que se expresa en direcciones diversas.

Por tal motivo, suele suscitar resistencias en los entornos sociales, interpersonales, generacionales y transgeneracionales, ya que hace emerger el inconsciente en su expresión más pura, a través de una narrativa que interroga. En ella operan la condensación y el desplazamiento, tal como lo señaló Sigmund Freud al referirse al trabajo del sueño. Tales resistencias actúan ante la desestructuración de un sistema que, en la mayoría de los casos, viene operando con una lógica positivista y, algunas veces, obtusa en cuanto a la falta de alojamiento de la complejidad y por lo tanto de la diferencia. No solo de ella, como bien plantea Piera Aulagnier, sino de lo ajeno, que muchas veces se nos torna intolerable, sobre todo en estos tiempos, tan excluyentes, donde el amor no alcanza, donde la caída de lo simbólico como regulador hace agujero y cuesta entramar en estos espacios…

En un contexto en el que un sistema se resiste, con una memoria muchas veces anestesiada por sucesos de la historia reciente de nuestro país-historia que nos ha atravesado colectivamente-, emergen amnesias muchas veces perversas, junto con la mortificación acumulada de años. En ese entramado, las operatorias opresor-oprimido circulan, se instalan, se institucionalizan y reproducen un modelo feudal, donde ciertos “líderes” devienen foco de alabanza, obturando la castración y del desamparo como condiciones de posibilidad para la autonomía, la cooperación y la construcción de circuitos más vitales. Esta lógica se emplaza, de diversas maneras, en algunos espacios institucionales, particularmente en aquellas instituciones que alojan -o administran- “personas”.  Muchas veces, este orden de sentido común pierde vigencia bajo lógicas que obturan la conexión con el territorio situado, el cual nos convoca una y otra vez a revisar nuestros marcos teóricos. No para desestimarlos, sino para interrogarlos críticamente, con la humildad suficiente de reconocernos sujetos sexuados y mortales, inmersos en una trama relacional y en un ecosistema económico, político, psicológico, y, por ende, ideológico y afectivo.

Ser personas, ante todo, y estar atravesados por la distancia entre aquello que traemos como andamiaje teórico -donde fuimos alojados por otros con sus entramados históricos, por cuerpos que también han sido silenciados-, me convoca hoy a compartir algo del orden de la experiencia. No un relato ajeno, sino de algo que no se explica del todo, pero se vive. Cuando algo se vive, como el arte, resulta absurdo explicarlo. Sin embargo, sí es posible compartir la curiosidad, el entusiasmo, la potencia de co-construir una forma nueva que nos aloje a cada quien en esta “soledad común”, tal como la nombra Jorge Alemán. Una común que no caiga en lo colectivo como hipnosis bajo un líder, sino que se constituya a partir de un objetivo compartido, capaz de representar una voluntad colectiva sin desdibujar la singularidad: ese rasgo unario del que habla Jacques Lacan, y que me acerca amorosamente a Shitao. Como señala François Cheng:

 “Y además en tanto poderoso significante, el Trazo significa siempre más de lo que manifiesta. Porque aun siendo una completud en sí, llama a la transformación que porta en germen. No cesa de llamar a otros trazos, como lo proclama Shitao: «El Trazo único de Pincel contiene en él los Diez Mil Trazos»” (François Chen, 2009 : p 10).

En esta incompletud, en esta diferencia y también en esta semejanza de nuestros trazos, quizás hoy podamos hacer de nuestro sistema académico un espacio más amoroso, donde la jerarquía no asuma un protagonismo, sino que lo haga la convocatoria colectiva en torno a un objetivo compartido: la posibilidad de enlazar aquello que nos potencie vitalmente- No obturar el diálogo ni la respuesta, entendidos como correlato de una circularidad, y no como obediencia a un gran Amo que nos ha llevado a devenir la serpiente que se muerde la cola; una respuesta automática a un sistema que oprime y que no deja lugar a la circulación del pensamiento, a la demora, a los límites claros, ni a la voz necesaria para la reflexión y para el  vacío que convoca a nuevos trazos. “El arte -dice Deleuze- es lo que resiste: resiste a la muerte, a la servidumbre, a la infamia, a la vergüenza”. Y ninguna forma de servidumbre puede habilitar la construcción de un pensamiento autónomo, lógico e historizado, en una trama que es, a la vez, singular y colectiva.

 

Referencias bibliográficas

Alemán, J. (2023) Soledad: Común., DP Argentina S.A Nueva edición corregida y aumentada.

Chul Han, Byung  (2015) El aroma del tiempo. Un ensayo filosófico sobre el arte de demorarse. España, Herder Editorial.

Françoise Chen. (2009) Lacan y el pensamiento chino, Ensayo. Tomado de la red. ART+DG By Andrés Gustavo Fernández

Lacan, J. (1961-1962).   Seminario 9   «La identificación»