Introducción
La pregunta central que orienta el artículo versa sobre las emociones de los varones y cómo la vulnerabilidad opera en la responsabilidad subjetiva de éstos. Para analizar este interrogante abordaremos en primer lugar, un recorrido por las tramas clínicas del cuidado de la salud mental de las masculinidades, atendiendo a la dimensión de las corporalidades, contemplando la particularidad de las identificaciones de los varones.
En segundo lugar, delimitaremos un aspecto clave de la situación de las masculinidades en la actualidad, ya que el encarcelamiento contemporáneo tiene como principal característica el anudamiento de diferentes sistemas de opresión, el necropolítico (Mbembe, 2011) en función de las violencias y omisiones del tratamiento penitenciario frente las personas detenidas; el disciplinario (Foucault, 1975), por las prácticas punitivas de control que tienen particularidades del clivaje de clase e identidad de género; y la psicopolítica (Han, 2015), en vínculo con el patriarcado, que supone una sobre exigencia psíquica de autogestión de emociones y control de los estados de ánimo, pese a la exacerbación del sufrimiento propia del encierro carcelario.
La estrategia metodológica que sustenta el artículo es de enfoque cualitativo con un diseño flexible a partir de encuestas a varones privados de libertad en cárceles del servicio penitenciario bonaerense, en el marco de una indagación financiada por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), con un diseño de investigación – acción, que define un posicionamiento ético político, dado que la producción de esta información fue efectuada en espacios de cuidado y sensibilización de las masculinidades, en tanto intervenciones situadas en el marco del Programa de extensión Masculinidades disidentes: jóvenes y salud mental en cárceles (UNLP), que dirigí en el período 2020 – 2023.
Desarrollo
En el análisis de los datos co-construido con varones privados de libertad, un aspecto que resonó fue la pregunta acerca de la dimensión del riesgo, aspecto que remite a la actitud heroica, como una exigencia propia de las masculinidades hegemónicas, así como también a una dificultad que aparece en la propia evaluación que los varones encuestados reproducen cuando manifiestan que “nunca necesité” cuidado de la salud mental, pero evalúan el acceso a la salud en el penal de manera negativa y el de la salud mental como algo positivo, justificando la falta de recursos humanos como un aspecto nodal en la falta de espacios de escucha y acompañamiento terapéutico. Las encuestas fueron diseñadas abordando una noción de salud mental con ejes clave: cuidado de la salud mental y las emociones, corporalidades, (auto)cuidado, derechos sexuales y derechos (no)reproductivos y affidamento masculino, que remite a las redes de cuidado y confianza entre varones. Tomaremos algunos aspectos para el análisis del presente artículo.
La indagación toma un período clave en términos de abordaje de la salud mental, dado que las encuestas fueron implementadas desde diciembre de 2021, en lo que denominamos como pospandemia, hasta 2023. Un momento que podríamos situar como un acontecimiento, siguiendo a Mauricio Lazzarato (2017), dado que propició un reposicionamiento subjetivo, y podríamos decir exacerbado en el caso de las masculinidades en condiciones de encierro punitivo. Esta coyuntura estuvo marcada por el crecimiento de prácticas mortíferas asociadas con la biopolítica.
Pilar Calveiro (2025) señala que fue una coyuntura que evidenció el diseño de biopolíticas en torno a la administración y la selección de la vida misma:
se trata, entonces, de establecer, qué vidas – y qué formas de vida- prevalecerán y cuáles se considerarán prescindibles y desparecerán. Foucault “Hacer morir y dejar vivir”, la biopolítica consistiría en lo que parece a primera vista su reverso, “hacer vivir y dejar morir”. Eso implica el cuidado y la “defensa de la vida” de ciertas poblaciones, al tiempo que “abandona” o “deja morir” a otras, es decir, protege a unos y simultáneamente empuja a otros hacia la muerte. Aunque no cancela el “derecho” de dar muerte de manera directa, propio de las soberanías, lo característico de la biopolítica es cierta “promoción” de la vida, como un bien apropiable, disputable y escaso, cuya defensa reclamaría, en consecuencia, un proceso de selección biológica y política de cuáles vidas vale la pena proteger y cuáles se opta por abandonar a su suerte. (Calveiro, 2025, p. 9)
En la pandemia se evidenció la puesta en marcha de las tecnologías biopolíticas, de manera descarnada en el caso del contexto carcelario.
Este momento histórico se evidenció en las emociones que registraron los varones encuestados en las Unidades N° 1 y N° 45 del Servicio Penitenciario Bonaerense. En un total de 174 encuestados, se observó que la emoción prevalente fue la tristeza. Y en algunos casos señalaron que esta emoción se asociaba a pérdidas que no pudieron ser dueladas, dadas las dificultades propias del encierro y la imposibilidad de asistir a rituales de duelo como los velorios.

El recurso del cuidado de la salud mental no es contemplado como tal, ni afuera ni adentro de la cárcel. Pese a esto, y al no registro del riesgo propio del ser varón en una cárcel, la gran mayoría de los encuestados manifestó que no contó con atención psicológica.
Ante la pregunta sobre la pérdida de familiares en la pandemia, el 54, 3% manifestó que no, y un 37% que sí había perdido familiares.
En cuanto a las emociones es muy significativo que la dimensión del riesgo no constituya una dificultad, en tanto varones. Pese a esto, en pocas respuestas se pudo identificar: “no siento riesgos”, “corrés mucho riesgo que te lastimen o te maltraten la maldad siempre que estás acá adentro”, “muchos riesgos al ser hombre, que me lastimen que me apuñalen”, “el riesgo que corremos es no saber qué puede llegar a pasar de la noche a la mañana o también al no saber si al otro despertamos”. “corrés riesgo por ser varón, apuñalado, golpeado, verduguiado”. En las respuestas hallamos en su gran mayoría la falta de registro de riesgo, en algunos casos el riesgo por ser varón está vinculado con las violencias entre varones, las exigencias viriles y la dimensión de correr riesgo de vida en el encierro.
El registro del riesgo va de la mano de un aspecto característico en el caso de varones cis hegemónicos, no concurrir a espacios de salud/salud mental como rutina, sino de manera ocasional, evitando asistir y contemplar de esta forma el propio cuidado.
En el caso de la salud mental el 93 % de los encuestados manifestó que no había contacto con ningún tipo de atención en materia de salud mental.
Esto contrasta con las expresiones de vulnerabilidad: sensación de depresión, tristeza, y falta de posibilidades de recurrir al cuidado de su salud mental.
El 69% de los varones encuestados señaló que se había sentido deprimido, pese a la falta de acceso de atención de salud mental.
Resulta significativo que ante la pregunta sobre las figuras masculinas que admiran surgieron en su mayoría la figura del padre, pero también Elon Musk, Bukele, Goku y Maradona. En tiempos de crueldades, podemos situar que, para poder sostener en una masculinidad hegemónica vulnerada, figuras que se caracterizan por el ejercicio de prácticas punitivas como Bukele, o por la ostentación de la opulencia económica, abonan a una masculinidad hegemónica que perpetra desde la instrumentación de la violencia, en sus diversos formatos, la crueldad y el disciplinamiento frente a otros/as.
Estos datos, que se presentan de manera acotada en el presente artículo, nos permiten articular la dimensión de la vulnerabilidad de estos varones, no en términos de revictimización, sino en línea con los desarrollos de Matías de Estéfano Barbero (2021), quien señala que se relacionan con la condición humana y podríamos agregar con las trayectorias de estos jóvenes varones cuya única cara estatal visible es la del castigo, la crueldad y las violencias institucionales.
La identificación con figuras masculinas como Bukele, que perpetran estrategias necropolíticas frente a otros varones privados de libertad, nos advierten de la dimensión fallida de la masculinidad hegemónica y de la vulnerabilidad que subyace a estos mecanismos que podríamos situar de negación y fallidos.
Conclusiones
La dimensión de la vulnerabilidad y el registro del riesgo son aspectos complejos en el análisis y abordaje técnico de las masculinidades privadas de libertad. La imposibilidad en materia de acceso efectivo al cuidado de la salud mental incide gravemente en los recorridos que pueden realizar estos varones en el encierro punitivo.
A partir del desarrollo de intervenciones, abordajes situados y de un análisis sostenido sobre la condición carcelaria y las masculinidades, se observa la importancia de incorporar recursos de trabajo que contemplen la dimensión específica de la construcción de las masculinidades, sin descuidar la singularidad, y desplegando abordajes situados, que tengan en cuenta la dimensión del encierro punitivo, pero que al mismo tiempo apuesten a una clínica ampliada, articulada con el territorio para los procesos de externación; feminista, principalmente para problematizar los privilegiados asociados con la masculinidad hegemónica y con tecnologías de ternura, que aboguen por desarmar las pedagogías de crueldad, al decir de Rita Segato, para revisar el registro propio de la exposición y el sufrimiento psíquico de los varones encarcelados.
Referencias
Calveiro, P. (2025). De matar a dejar morir. Biopolíticas de selección de la vida. Siglo XXI editores.
Colanzi, I. (2025). Salud mental en cárceles bonaerenses: entre anudamientos necropolíticos, psicopolíticos y disciplinarios . Derecho Y Ciencias Sociales, 33, e127. https://revistas.unlp.edu.ar/dcs/article/view/18859.
de Stéfano Barbero, M. (2021). Masculinidades (Im)posibles. Violencia y género, entre el poder y la vulnerabilidad. Galerna.
Foucault, M. (2008). Vigilar y castigar. (Trad. A. Garzón del Camino). Siglo XXI Editores. (Trabajo original publicado en 1975).
Han, B. C. (2014). Psicopolitica: neoliberalismo y nuevas técnicas de poder. (Trad. A. Bergés). Herder.
Lazzarato, M. (2017). Políticas del acontecimiento. Tinta limón.
Mbembe, A. (2011). Necropolítica. Editorial Melusina, S.L.https://aphuuruguay.files.wordpress.com/2014/08/achille-mbembe-necropolc3adtica-seguido-de-sobre-el-gobierno-privado-indirecto.pdf.
