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	<title>Revista Poiética</title>
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	<description>Espacio de encuentro, socialización y formación</description>
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	<title>Revista Poiética</title>
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		<title>¿Reformar lo que no se implementó plenamente? Tensiones y retrocesos en torno a la Ley Nacional de Salud Mental Nº 26.657</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Revista Poiética]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 25 Apr 2026 10:48:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículo de opinión]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Romina Urios. Lic. en Psicología. Magister en Comunicación y Criminología. Docente e investigadora de la UNLP ///// Martina Solimano. Lic en Psicología. Docente de la UNLP. Trabajadora de la salud pública.</p>
<p>Este artículo <a href="https://revistapoietica.com.ar/reformar-lo-que-no-se-implemento-plenamente-tensiones-y-retrocesos-en-torno-a-la-ley-nacional-de-salud-mental-no-26-657/">¿Reformar lo que no se implementó plenamente? Tensiones y retrocesos en torno a la Ley Nacional de Salud Mental Nº 26.657</a> pertenece a <a href="https://revistapoietica.com.ar">Revista Poiética</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Desde hace muchos años ya ha comenzado a instalarse, con creciente fuerza, la idea de que la Ley Nacional de Salud Mental Nº 26.657 “no funciona” y, por lo tanto, debe ser modificada. Sin embargo, consideramos que esta afirmación merece al menos una pregunta previa: ¿es posible evaluar una política pública que nunca fue plenamente implementada?</p>
<p>La Ley Nacional Nº 26.657, sancionada en 2010, supuso un cambio de paradigma en el abordaje de la salud mental en Argentina. Su eje central fue el pasaje desde un modelo tutelar, manicomial y centrado en el aislamiento y la exclusión, hacia un enfoque de derechos humanos, interdisciplinario y comunitario.</p>
<p>Cuando observamos su implementación, damos cuenta de que no se trata de una ley “fallida”, sino de una ley cuya aplicación ha sido históricamente fragmentaria, desigual y, en muchos casos, directamente obstaculizada.</p>
<p>En este sentido, el proyecto de “Modificaciones a la Ley Nacional de Salud Mental N° 26.657” presentado en el Congreso de la Nación el pasado 17 de abril, reconoce la existencia de “obstáculos” en su implementación. Pero lejos de indagar en las causas de esas dificultades —como la falta de presupuesto, la escasa creación de dispositivos comunitarios o la persistencia de lógicas manicomiales—, propone modificar el marco normativo. Es decir, se pretende cambiar la ley sin haber generado las condiciones materiales para que ésta funcione. La pregunta que se impone es evidente: ¿el problema está en la ley o en la decisión política de no aplicarla? ¿Se puede afirmar que algo no funciona si no se implementó completamente? ¿Cómo evaluar la totalidad del funcionamiento de una normativa cuando la implementación no fue total?</p>
<p>A esta situación se suma el rol de ciertos discursos mediáticos que, en articulación con perspectivas punitivistas y patologizantes, construyen una imagen social de las urgencias en salud mental asociada a la peligrosidad, la imprevisibilidad y la violencia. Casos aislados, presentados de manera sensacionalista, son utilizados para instalar la idea de que las personas con padecimientos mentales representan una amenaza, justificando así el avance de propuestas regresivas.</p>
<p>El proyecto de reforma se inscribe claramente en esta lógica. Bajo la retórica de la “modernización” y la “protección de la vida”, introduce modificaciones que implican un retroceso significativo en materia de derechos ya conquistados.</p>
<p>Uno de los cambios más relevantes es el reemplazo del término “padecimiento mental” por “trastorno mental”. Consideramos que esta sustitución no es meramente semántica: implica un corrimiento hacia una concepción más biologicista y diagnóstica, que reduce la complejidad del sufrimiento psíquico a categorías clínicas. En esta línea, se refuerza una asociación problemática entre diagnóstico e internación, cuando la propia ley vigente establece que la internación —especialmente la involuntaria— debe ser un recurso excepcional, independiente de la existencia de un diagnóstico específico y vinculado, en cambio, a una situación de urgencia subjetiva, de riesgo cierto e inminente, criterio que se propone modificar por una formulación más amplia y ambigua: “situación de riesgo grave de daño para la vida o la integridad física de la persona o de terceros”.</p>
<p>La Ley Nacional Nº 26.657, pone el acento en la evaluación situacional del padecimiento mental. Si bien no se desconoce la historia clínica ni los diagnósticos previos que el sujeto pueda tener, estos no deben influir ni determinar el diagnóstico actual. En la propuesta de modificación de la ley, podemos advertir la incorporación de nociones como la consideración de “hechos previos” que abre la puerta a evaluaciones basadas en presunciones, antecedentes o estigmas, reforzando prácticas de control social más que de cuidado. ¿Se trata de prevenir o de habilitar intervenciones anticipatorias sobre la base del miedo?</p>
<p>Otro punto que consideramos crítico es la modificación del artículo 18, relativo a las internaciones voluntarias, que busca proteger el principio de autonomía progresiva de los usuarios. La reforma pone el acento en que una internación voluntaria pueda transformarse en involuntaria si el equipo considera que la persona ha perdido su capacidad de discernimiento. Esta propuesta tensiona directamente el mencionado principio y el derecho a decidir sobre el propio tratamiento, pilares fundamentales de la ley vigente. Debe considerarse además que la actual normativa no impide que, si el equipo tratante evalúa que el paciente no está en condiciones de externación, pueda determinarse una internación involuntaria en dichos casos. Sostenemos que la insistencia en dicho punto no es ingenua, más bien funciona como un mecanismo coercitivo y manicomial.</p>
<p>Quizás uno de los aspectos más preocupantes sea la habilitación para que las decisiones —incluida la indicación de internación— puedan ser tomadas por un único profesional médico. Esto implica un claro retroceso respecto del enfoque interdisciplinario que promueve la Ley Nacional Nº 26.657, basado en una concepción de sujeto integral. La centralidad otorgada al médico psiquiatra como “único profesional competente” reinstala una hegemonía que la ley actual buscó precisamente desarmar.</p>
<p>Paradójicamente, el proyecto justifica esta medida en la falta de recursos profesionales en algunas jurisdicciones. Pero en lugar de fortalecer los equipos y ampliar el acceso, opta por flexibilizar las garantías: frente a la desigualdad, no se amplían derechos: se los reduce.</p>
<p>El problema es nombrado en el proyecto en términos de “asistencia insuficiente”, “falta de acceso” y “vulneración de derechos”. Sin embargo, las soluciones propuestas no apuntan a resolver estas cuestiones estructurales, sino que tienden a reforzar dispositivos de control, medicalización e internación. En este punto, resulta inevitable preguntarse: ¿cómo se explica que frente a la falta de dispositivos comunitarios se proponga facilitar el encierro?</p>
<p>Asimismo, se señala el supuesto fracaso en la transformación de los hospitales monovalentes, sin un análisis que resulte serio de las razones de este proceso inconcluso -que en provincia de Buenos Aires viene avanzando a paso firme-. Nuevamente, la ausencia de políticas sostenidas es leída como un problema de la ley, y no como una falta de implementación.</p>
<p>También la mención a la “carencia de medidas de seguridad” en internaciones de riesgo, asociada a “fugas y otros eventos”, refuerza una mirada securitista que desplaza el eje del cuidado hacia el control. ¿Desde cuándo la salud mental debe regirse por lógicas de custodia?</p>
<p>Para finalizar, consideramos que el proyecto de reforma no parece orientado a mejorar la implementación de la Ley Nacional Nº 26.657, sino a redefinir sus principios en un sentido regresivo. Bajo un discurso de modernización, se reinstalan viejas lógicas: centralidad médica, primacía del diagnóstico, ampliación de las internaciones involuntarias y debilitamiento del enfoque de derechos.</p>
<p>Defender la ley vigente no implica desconocer sus límites ni las dificultades en su aplicación, sino que implica sostener que el camino no es retroceder, sino profundizar su implementación: garantizar recursos, fortalecer dispositivos comunitarios, promover la formación interdisciplinaria y disputar los sentidos sociales en torno a la salud mental.</p>
<p>En este escenario, resulta imprescindible interpelar especialmente a los gobiernos provinciales y a los funcionarios que han adherido a la Ley Nacional de Salud Mental Nº 26.657, en tanto son actores clave en su implementación efectiva. La adhesión formal no puede quedar reducida a un gesto declarativo: implica la responsabilidad concreta de destinar recursos, fortalecer equipos interdisciplinarios, crear y sostener dispositivos comunitarios y garantizar el acceso a una atención en salud mental basada en derechos. Frente a intentos de reforma regresivos, se vuelve aún más urgente que las jurisdicciones asuman un compromiso activo y sostenido con la plena aplicación de la ley vigente. No se trata sólo de defender un marco normativo, sino de hacer efectivo, en las prácticas y en las políticas públicas, el paradigma que esa ley consagra.</p>
<p>Porque la pregunta de fondo sigue siendo la misma: ¿queremos un estado que cuide o un estado que controle?</p>
<p>Este artículo <a href="https://revistapoietica.com.ar/reformar-lo-que-no-se-implemento-plenamente-tensiones-y-retrocesos-en-torno-a-la-ley-nacional-de-salud-mental-no-26-657/">¿Reformar lo que no se implementó plenamente? Tensiones y retrocesos en torno a la Ley Nacional de Salud Mental Nº 26.657</a> pertenece a <a href="https://revistapoietica.com.ar">Revista Poiética</a>.</p>
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		<item>
		<title>Reflexiones feministas en torno al acto de investigar en tiempos de disputa por la ciencia</title>
		<link>https://revistapoietica.com.ar/reflexiones-feministas-en-torno-al-acto-de-investigar-en-tiempos-de-disputa-por-la-ciencia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Revista Poiética]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Feb 2026 13:58:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[10mo número]]></category>
		<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://revistapoietica.com.ar/?p=2205</guid>

					<description><![CDATA[<p>Giulietta Fleiss Degli Uomini. Licenciada en Psicología y becaria doctoral (UNLP). Docente del Taller de Producción Textual en la Facultad de Psicología (UNLP). Investigadora, feminista y docente universitaria. Desarrolla su tesis doctoral Salud/salud mental, género y cárcel: mujeres privadas de libertad frente a las trayectorias de respuesta institucional en las Unidades N.° 8, 33 y 45 del Servicio Penitenciario Bonaerense. Sus líneas de investigación se inscriben en los estudios sobre cárceles, género, acceso a derechos y salud mental.<br />
/////María Belén Mariescurrena. Licenciada y Doctora en Psicología (UNLP). Investigadora postdoctoral (UNLP). Psicoanalista. Feminista. Docente del Taller de Producción Textual en la Facultad de Psicología (UNLP). Integrante y coordinadora de proyectos de extensión e investigación universitaria. Desarrolla líneas de trabajo en estudios de género, giro afectivo, juventudes, salud mental y derechos humanos. </p>
<p>Este artículo <a href="https://revistapoietica.com.ar/reflexiones-feministas-en-torno-al-acto-de-investigar-en-tiempos-de-disputa-por-la-ciencia/">Reflexiones feministas en torno al acto de investigar en tiempos de disputa por la ciencia</a> pertenece a <a href="https://revistapoietica.com.ar">Revista Poiética</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Una primera versión de estas reflexiones fue presentada en el I Congreso Latinoamericano “Universidad Pública y feminismos contemporáneos”, realizado en el mes de julio de 2025 en la Universidad Nacional de La Plata. Aquel encuentro constituyó un espacio particularmente significativo para pensar colectivamente las condiciones de producción de conocimiento desde un posicionamiento feminista como marco común de problematización, praxis política y análisis crítico.</p>
<p>En esa oportunidad nos propusimos interrogar los modos en que se construyen nuestros objetos de estudio, poner en discusión los marcos interpretativos que organizan nuestras categorías de análisis, revisar las decisiones metodológicas adoptadas y reponer los desafíos de investigar desde epistemologías feministas situadas en el sur global.</p>
<p>La pregunta por cómo producimos conocimiento se articulaba entonces a una crítica de las ficciones de neutralidad que aún persisten en la investigación social y a una apuesta por restituir las implicancias ético-políticas de asumir una «visión desde algún lugar» (Haraway, 1995). De este modo, la invitación era a</p>
<blockquote><p>reconocer las posiciones desde las cuales producimos conocimiento, habilitar una reflexividad crítica sobre nuestros propios lugares de enunciación y advertir un campo concreto de disputa en torno a qué entendemos por rigurosidad científica en clave feminista y qué tan dispuestxs estamos a tensionar y problematizar nuestras propias certezas y a priori (Mariescurrena y Fleiss Degli Uomini, 2025, p. 4).</p></blockquote>
<p>Hoy, en un escenario en el que el valor de las políticas científicas y la legitimidad de las instituciones que las sostienen se encuentran en abierta disputa, resulta necesario desplazar esa pregunta a las urgencias del presente. La cuestión que nos convoca ya no refiere únicamente a cómo producir saberes situados, sino a la posibilidad misma de sostener prácticas investigativas cuando el estatuto del conocimiento científico se convierte en objeto de cuestionamiento público.</p>
<p>La actual reconfiguración neoliberal del Estado argentino —caracterizada por políticas de ajuste, procesos de desarticulación simbólica y desfinanciamiento material del sistema científico, y una retórica que desestima a las ciencias sociales y a los enfoques críticos— ha redefinido las condiciones de producción de conocimiento.</p>
<p>Como señalan Bohoslavsky et al. (2025), las consecuencias de esta sistemática precarización se traducen en la interrupción de líneas de trabajo, el cierre del ingreso a carreras científicas, la pérdida del poder adquisitivo y la salida forzada de profesionales altamente formados. Así, sus efectos no se agotan en la coyuntura presente, sino que comprometen las condiciones futuras de investigación.</p>
<p>Este escenario contrasta con el proceso de fortalecimiento de la agenda científica y tecnológica argentina que, especialmente desde el retorno democrático y con mayor intensidad durante los gobiernos de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández de Kirchner, consolidó la función social de la ciencia como bien público mediante la ampliación de becas, la repatriación de científicxs y la expansión del sistema universitario (Zeitlin, 2022). En el presente, los cuestionamientos ya no se circunscriben a la dimensión presupuestaria, sino que ponen en tensión la definición misma de aquellos temas considerados relevantes según las lógicas del mercado y la subordinación al capital.</p>
<p>A ello se suma un clima político y mediático que habilita la circulación de discursos de odio dirigidos al campo científico y universitario, con efectos concretos sobre las condiciones simbólicas, afectivas y materiales en las que se investiga. Al respecto, Facu Saxe (2024) advierte que cuando</p>
<blockquote><p>figuras legitimadas por el voto y los medios de comunicación y las redes sociales habilitan discursos de odio contra colectivos, instituciones y personas, tiene efectos en varios niveles. Por un lado, en la operación de diseminación e incitación al odio. Por otro, personas reales que se suman a la oleada odiante. (p. 3)</p></blockquote>
<p>La pregunta por el acto de investigar no puede pensarse, entonces, al margen de esta coyuntura. ¿Qué implica investigar cuando se deslegitima públicamente el conocimiento crítico y quienes lo producen ven precarizadas sus condiciones de trabajo? ¿Desde qué posicionamientos ético-afectivos se sostiene hoy la práctica investigativa?</p>
<p>Interrogar estas cuestiones implica reconocer que la labor investigativa se encuentra atravesada por disputas que exceden el plano metodológico y que refieren a decisiones ético-políticas y onto-epistemológicas vinculadas al sentido mismo de producir conocimiento.</p>
<p>En este marco, desplazar el foco desde los aspectos técnicos hacia las condiciones histórico-sociales que habilitan o que apuntan a clausurar la producción de saberes críticos en el campo científico supone recuperar una concepción de la práctica investigativa como una experiencia afectiva, relacional y política. Ello implica, además, reconocer el atravesamiento tanto de las trayectorias colectivas e institucionales como de las condiciones materiales que configuran la posibilidad de investigar y los modos en que ese saber se inscribe en la trama social más amplia.</p>
<p>En diálogo con estas discusiones, la epistemología feminista nos ha enseñado que el conocimiento no se produce desde un punto de vista universal, sino desde posiciones históricas y corporizadas atravesadas por relaciones de poder (Haraway, 1995). Como sostienen María Luisa Femenías y Paula Soza Rossi (2011),</p>
<blockquote><p>el investigador/a existe como una voz y una mirada que no es invisible, ni anónima, sino que construye [su] el “objeto” de conocimiento. Ni el objeto ni el sujeto son “objetivos”; sino, por el contrario, uno y otro son históricos y concretos. El sujeto posee, además, deseos e intereses. Para Haraway, no reconocerlo implica adoptar la denominada “mirada objetiva”, que implica una posición que se autoinstituye como no-marcada, simplemente porque niega o ignora sus propias marcas. (pp. 13-15)</p></blockquote>
<p>Si en el Congreso nos interrogábamos por la ficción de neutralidad científica —aparentemente objetiva y pretendidamente despojada de posicionamientos (Fernández Rius, 2010)—, por la necesidad de asumir una “visión desde algún lugar” (Haraway, 1995) y por la dimensión afectiva-relacional de la práctica investigativa, hoy esas preguntas se reconfiguran en torno a los modos concretos en que los saberes se producen, validan y legitiman.</p>
<p>Desde allí, la metodología feminista emerge no sólo como una respuesta posible, sino como una forma de intervención crítica. Hacemos referencia a su capacidad para transformar las prácticas mismas de construcción de conocimiento, constituyéndose como un espacio clave de decisiones éticas y político-epistémicas.</p>
<p>A diferencia de posturas que sostienen un modelo «sujeto-objeto» de conocimiento, proponemos repensar esta relación en términos de «sujeto-sujeto» (Everardo, 2010, p. 189). Esta perspectiva aboga por formas de investigación colaborativas, horizontales y relacionales que reconozcan la agencia epistémica de los sujetos con quienes trabajamos y el contexto sociopolítico en que se inscriben nuestros recorridos investigativos. Esta clave interpretativa supone, a su vez, situar a</p>
<blockquote><p>quien investiga en las múltiples inserciones que conforman el contexto laboral, académico, militante y personal de su práctica (Palumbo et al., 2022, p. 13).</p></blockquote>
<p>Los desafíos que implica la producción de conocimiento en el contexto actual nos conducen, nuevamente, a fundamentos propios de la epistemología feminista decolonial. Reivindicar el carácter situado del conocimiento no constituye únicamente un gesto epistemológico, sino una toma de posición explícita frente a los intentos de despolitizar la producción científica.</p>
<p>Pensar la labor investigativa desde un posicionamiento feminista como un proceso «sucio» (Osorio-Cabrera et al., 2021) —en tanto busca alejarse de la idea de pureza y neutralidad en la construcción del conocimiento— implica hacerlo en un campo tensionado por discursos que buscan desacreditar a las ciencias sociales y también a los enfoques críticos que nombran desigualdades, violencias y relaciones de poder. El acto de investigar se vuelve, así, una forma de resistencia e insistencia política sobre la posibilidad de producir conocimiento situado frente a los intentos de vaciamiento simbólico y material del campo científico.</p>
<p>Sostener investigaciones feministas con enfoque de derechos implica asumir una posición explícita en defensa de la ciencia como bien público, del conocimiento como derecho social y de la universidad como espacio de producción crítica y colectiva.</p>
<p>La coyuntura actual nos obliga, entonces, a volver sobre una pregunta central: ¿qué tipo de ciencia estamos dispuestxs a defender y producir? Desde una perspectiva feminista situada, la respuesta no puede escindirse de un compromiso ético-político con la transformación social. Toda ciencia es política y reconocerlo la fortalece al hacer explícitas las condiciones históricas, sociales, materiales y afectivas desde las cuales se investiga.</p>
<p>Asumir esa politicidad constitutiva de la ciencia implica producir conocimiento orientado a la transformación de las desigualdades que estructuran lo social y que, en el contexto actual, se ven profundamente agravadas. Se trata, por lo tanto, de sostener la decisión de ejercer una práctica científica comprometida con la producción de sentidos críticos, capaz de interpelar y desestabilizar los sentidos hegemónicos que buscan reducir el conocimiento a su valor de utilidad mercantilista, reafirmando su dimensión pública, crítica y, en especial, emancipadora.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Referencias Bibliográficas<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><sup>[1]</sup></a> </strong></p>
<p>Bohoslavsky, Juan Pablo; Cardinaux, Nancy Susana y Scioscioli, Sebastián. (2025). Ciencia y educación universitaria bajo ataque. En Juan Pablo Bohoslavsky (Ed.), <em>Lo mío es mío y lo tuyo es mío. Neoliberalismo y derechos humanos en Argentina</em> (pp. 251-270). EDULP.</p>
<p>Cerarols Ramírez, Rosa y Ribas Bisbal, Montserrat. (2021). La urgencia de la investigación feminista para cambiar los discursos académicos heteropatriarcales hegemónicos. <em>Discurso &amp; Sociedad, 15</em>(3), 536-541.</p>
<p>Everardo, Maribel Ríos. (2010). Metodología de las ciencias sociales y perspectiva de género. En N. Blazquez Graf, F. Flores Palacios y M. Ríos Everardo (Coord.) <em>Investigación feminista: epistemología metodología y representaciones sociales </em>(pp. 179-195)<em>.</em> CLACSO.</p>
<p>Femenías, María Luisa y Soza Rossi, Paula. (2011). <em>Saberes situados, teorías trashumantes</em>. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Universidad Nacional de La Plata.</p>
<p>Fernández Rius, Lourdes. (2010). Género y ciencia: entre la tradición y la transgresión. En N. Blazquez Graf, F. Flores Palacios y M. Ríos Everardo (Coord.) <em>Investigación feminista: epistemología metodología y representaciones sociales</em> (pp. 79-110)<em>.</em> CLACSO</p>
<p>Haraway, Donna. (1995). <em>Ciencia, cyborgs y mujeres: la reinvención de la naturaleza</em>. Universitat de València.</p>
<p>Mariescurrena, María Belén y Fleiss Degli Uomini, Giulietta (2025).<em> Habitar la investigación como praxis feminista: reflexiones situadas sobre epistemología y metodología en la producción de conocimiento desde el sur.</em> [presentación en congreso].  I Congreso Latinoamericano “Universidad Pública y feminismos contemporáneos”. Universidad Nacional de La Plata, La Plata (Argentina).</p>
<p>Osorio-Cabrera, Daniela; Gandarias, Itziar; Fulladosa, Karina (2021). Consideraciones ético-político-afectivas en investigaciones feministas: articulaciones situadas entre academia y activismo. <em>EMPIRIA. Revista de Metodología de las Ciencias Sociales</em>, (50), 43-66.</p>
<p>Palumbo, María Mercedes, Vacca, Laura y País Andrade, Marcela. (2022). Repensando nuestras metodologías críticas: prácticas de intervención/investigación con perspectiva de género(s). <em>Convergencia</em>, <em>29</em>.</p>
<p>Vasilachis de Gialdino, Irene. (2006). <em>Estrategias de investigación cualitativa</em>. Gedisa.</p>
<p>Saxe, Facundo. (2024). Ciencia sexo-disidente y discursos de odio. Una reflexión situada sobre la producción de conocimiento científico desde las disidencias sexo-genéricas. <em>Descentrada. Revista interdisciplinaria de feminismos y género 8</em>(1), Artículo e232.</p>
<p>Zeitlin, María Agustina. (2022). <em>Tensiones en torno a la inserción laboral de doctores en Ciencias Sociales en un contexto de crisis en el campo científico argentino </em>[presentación en jornadas]. XI Jornadas de Sociología de la UNLP: Sociologías de las emergencias en un mundo incierto. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (UNLP), Ensenada (Argentina).</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><sup>[1]</sup></a> Si bien se respetan las formas de citado y elaboración de las referencias bibliográficas de acuerdo al Manual de estilo de publicaciones de la APA en su 7ma Edición (2020), la decisión de consignar los nombres -y no las iniciales como allí se indica- responde a una intencionalidad política de visibilizar a las autoras que, en este escrito, se han recuperado y puesto en diálogo.</p>
<p>Este artículo <a href="https://revistapoietica.com.ar/reflexiones-feministas-en-torno-al-acto-de-investigar-en-tiempos-de-disputa-por-la-ciencia/">Reflexiones feministas en torno al acto de investigar en tiempos de disputa por la ciencia</a> pertenece a <a href="https://revistapoietica.com.ar">Revista Poiética</a>.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Masculinidades y anudamientos represivos en cárceles bonaerenses</title>
		<link>https://revistapoietica.com.ar/masculinidades-y-anudamientos-represivos-en-carceles-bonaerenses/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Revista Poiética]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Feb 2026 12:58:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[10mo número]]></category>
		<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://revistapoietica.com.ar/?p=2198</guid>

					<description><![CDATA[<p>Dra. Irma Colanzi. Investigadora del CONICET. Docente universitaria. Dra. en Psicología (UNLP) y Dra. en Ciencias Sociales (UNLP). Magister en Género, sociedad y políticas públicas (FLACSO). Especialista en Educación. Género y sexualidades (UNLP). Especialista en abordajes de violencias interpersonales y de género (UNLP). </p>
<p>Este artículo <a href="https://revistapoietica.com.ar/masculinidades-y-anudamientos-represivos-en-carceles-bonaerenses/">Masculinidades y anudamientos represivos en cárceles bonaerenses</a> pertenece a <a href="https://revistapoietica.com.ar">Revista Poiética</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Introducción</strong></p>
<p>La pregunta central que orienta el artículo versa sobre las emociones de los varones y cómo la vulnerabilidad opera en la responsabilidad subjetiva de éstos. Para analizar este interrogante abordaremos en primer lugar, un recorrido por las tramas clínicas del cuidado de la salud mental de las masculinidades, atendiendo a la dimensión de las corporalidades, contemplando la particularidad de las identificaciones de los varones.</p>
<p>En segundo lugar, delimitaremos un aspecto clave de la situación de las masculinidades en la actualidad, ya que el encarcelamiento contemporáneo tiene como principal característica el anudamiento de diferentes sistemas de opresión, el necropolítico (Mbembe, 2011) en función de las violencias y omisiones del tratamiento penitenciario frente las personas detenidas; el disciplinario (Foucault, 1975), por las prácticas punitivas de control que tienen particularidades del clivaje de clase e identidad de género; y la psicopolítica (Han, 2015), en vínculo con el patriarcado, que supone una sobre exigencia psíquica de autogestión de emociones y control de los estados de ánimo, pese a la exacerbación del sufrimiento propia del encierro carcelario.</p>
<p>La estrategia metodológica que sustenta el artículo es de enfoque cualitativo con un diseño flexible a partir de encuestas a varones privados de libertad en cárceles del servicio penitenciario bonaerense, en el marco de una indagación financiada por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), con un diseño de investigación – acción, que define un posicionamiento ético político, dado que la producción de esta información fue efectuada en espacios de cuidado y sensibilización de las masculinidades, en tanto intervenciones situadas en el marco del Programa de extensión  <em>Masculinidades disidentes: jóvenes y salud mental en cárceles</em> (UNLP), que dirigí en el período 2020 – 2023.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Desarrollo</strong></p>
<p>En el análisis de los datos co-construido con varones privados de libertad, un aspecto que resonó fue la pregunta acerca de la dimensión del riesgo, aspecto que remite a la actitud heroica, como una exigencia propia de las masculinidades hegemónicas, así como también a una dificultad que aparece en la propia evaluación que los varones encuestados reproducen cuando manifiestan que “nunca necesité” cuidado de la salud mental, pero evalúan el acceso a la salud en el penal de manera negativa y el de la salud mental como algo positivo, justificando la falta de recursos humanos como un aspecto nodal en la falta de espacios de escucha y acompañamiento terapéutico. Las encuestas fueron diseñadas abordando una noción de salud mental con ejes clave: cuidado de la salud mental y las emociones, corporalidades, (auto)cuidado, derechos sexuales y derechos (no)reproductivos y affidamento masculino, que remite a las redes de cuidado y confianza entre varones. Tomaremos algunos aspectos para el análisis del presente artículo.</p>
<p>La indagación toma un período clave en términos de abordaje de la salud mental, dado que las encuestas fueron implementadas desde diciembre de 2021, en lo que denominamos como pospandemia, hasta 2023. Un momento que podríamos situar como un acontecimiento, siguiendo a Mauricio Lazzarato (2017), dado que propició un reposicionamiento subjetivo, y podríamos decir exacerbado en el caso de las masculinidades en condiciones de encierro punitivo. Esta coyuntura estuvo marcada por el crecimiento de prácticas mortíferas asociadas con la biopolítica.</p>
<p>Pilar Calveiro (2025) señala que fue una coyuntura que evidenció el diseño de biopolíticas en torno a la administración y la selección de la vida misma:</p>
<blockquote><p>se trata, entonces, de establecer, qué vidas – y qué formas de vida- prevalecerán y cuáles se considerarán prescindibles y desparecerán. Foucault “Hacer morir y dejar vivir”, la biopolítica consistiría en lo que parece a primera vista su reverso, “hacer vivir y dejar morir”. Eso implica el cuidado y la “defensa de la vida” de ciertas poblaciones, al tiempo que “abandona” o “deja morir” a otras, es decir, protege a unos y simultáneamente empuja a otros hacia la muerte. Aunque no cancela el “derecho” de dar muerte de manera directa, propio de las soberanías, lo característico de la biopolítica es cierta “promoción” de la vida, como un bien apropiable, disputable y escaso, cuya defensa reclamaría, en consecuencia, un proceso de selección biológica y política de cuáles vidas vale la pena proteger y cuáles se opta por abandonar a su suerte. (Calveiro, 2025, p. 9)</p></blockquote>
<p>En la pandemia se evidenció la puesta en marcha de las tecnologías biopolíticas, de manera descarnada en el caso del contexto carcelario.</p>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="size-medium wp-image-2207 alignright" src="https://revistapoietica.com.ar/wp-content/uploads/2026/02/Imagen1-1-300x180.png" alt="" width="300" height="180" />Este momento histórico se evidenció en las emociones que registraron los varones encuestados en las Unidades N° 1 y N° 45 del Servicio Penitenciario Bonaerense. En un total de 174 encuestados, se observó que la emoción prevalente fue la tristeza. Y en algunos casos señalaron que esta emoción se asociaba a pérdidas que no pudieron ser dueladas, dadas las dificultades  propias del encierro y la imposibilidad de asistir a rituales de duelo como los velorios.</p>
<p><img decoding="async" class="size-medium wp-image-2209 alignleft" src="https://revistapoietica.com.ar/wp-content/uploads/2026/02/Imagen2-1-300x180.png" alt="" width="300" height="180" /></p>
<p>El recurso del cuidado de la salud mental no es contemplado como tal, ni afuera ni adentro de la cárcel. Pese a esto, y al no registro del riesgo propio del ser varón en una cárcel, la gran mayoría de los encuestados manifestó que no contó con atención psicológica.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="size-medium wp-image-2210 alignright" src="https://revistapoietica.com.ar/wp-content/uploads/2026/02/Imagen3-300x180.png" alt="" width="300" height="180" />Ante la pregunta sobre la pérdida de familiares en la pandemia, el 54, 3% manifestó que no, y un 37% que sí había perdido familiares.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En cuanto a las emociones es muy significativo que la dimensión del riesgo no constituya una dificultad, en tanto varones. Pese a esto, en pocas respuestas se pudo identificar: “no siento riesgos”, “corrés mucho riesgo que te lastimen o te maltraten la maldad siempre que estás acá adentro”, “muchos riesgos al ser hombre, que me lastimen que me apuñalen”, “el riesgo que corremos es no saber qué puede llegar a pasar de la noche a la mañana o también al no saber si al otro despertamos”. “corrés riesgo por ser varón, apuñalado, golpeado, verduguiado”. En las respuestas hallamos en su gran mayoría la falta de registro de riesgo, en algunos casos el riesgo por ser varón está vinculado con las violencias entre varones, las exigencias viriles y la dimensión de correr riesgo de vida en el encierro.</p>
<p>El registro del riesgo va de la mano de un aspecto característico en el caso de varones cis hegemónicos, no concurrir a espacios de salud/salud mental como rutina, sino de manera ocasional, evitando asistir y contemplar de esta forma el propio cuidado.</p>
<p>En el caso de la salud mental el 93 % de los encuestados manifestó que no había contacto con ningún tipo de atención en materia de salud mental.</p>
<p>Esto contrasta con las expresiones de vulnerabilidad: sensación de depresión, tristeza, y falta de posibilidades de recurrir al cuidado de su salud mental.</p>
<p>El 69% de los varones encuestados señaló que se había sentido deprimido, pese a la falta de acceso de atención de salud mental.</p>
<p>Resulta significativo que ante la pregunta sobre las figuras masculinas que admiran surgieron en su mayoría la figura del padre, pero también Elon Musk, Bukele, Goku y Maradona. En tiempos de crueldades, podemos situar que, para poder sostener en una masculinidad hegemónica vulnerada, figuras que se caracterizan por el ejercicio de prácticas punitivas como Bukele, o por la ostentación de la opulencia económica, abonan a una masculinidad hegemónica que perpetra desde la instrumentación de la violencia, en sus diversos formatos, la crueldad y el disciplinamiento frente a otros/as.</p>
<p>Estos datos, que se presentan de manera acotada en el presente artículo, nos permiten articular la dimensión de la vulnerabilidad de estos varones, no en términos de revictimización, sino en línea con los desarrollos de Matías de Estéfano Barbero (2021), quien señala que se relacionan con la condición humana y podríamos agregar con las trayectorias de estos jóvenes varones cuya única cara estatal visible es la del castigo, la crueldad y las violencias institucionales.</p>
<p>La identificación con figuras masculinas como Bukele, que perpetran estrategias necropolíticas frente a otros varones privados de libertad, nos advierten de la dimensión fallida de la masculinidad hegemónica y de la vulnerabilidad que subyace a estos mecanismos que podríamos situar de negación y fallidos.</p>
<p><strong>Conclusiones</strong></p>
<p>La dimensión de la vulnerabilidad y el registro del riesgo son aspectos complejos en el análisis y abordaje técnico de las masculinidades privadas de libertad. La imposibilidad en materia de acceso efectivo al cuidado de la salud mental incide gravemente en los recorridos que pueden realizar estos varones en el encierro punitivo.</p>
<p>A partir del desarrollo de intervenciones, abordajes situados y de un análisis sostenido sobre la condición carcelaria y las masculinidades, se observa la importancia de incorporar recursos de trabajo que contemplen la dimensión específica de la construcción de las masculinidades, sin descuidar la singularidad, y desplegando abordajes situados, que tengan en cuenta la dimensión del encierro punitivo, pero que al mismo tiempo apuesten a una clínica ampliada, articulada con el territorio para los procesos de externación; feminista, principalmente para problematizar los privilegiados asociados con la masculinidad hegemónica y  con tecnologías de ternura, que aboguen por desarmar las pedagogías de crueldad, al decir de Rita Segato, para revisar el registro propio de la exposición y el sufrimiento psíquico de los varones encarcelados.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Referencias</strong></p>
<p>Calveiro, P. (2025). De matar a dejar morir. Biopolíticas de selección de la vida. Siglo XXI editores.</p>
<p>Colanzi, I. (2025). Salud mental en cárceles bonaerenses: entre anudamientos necropolíticos, psicopolíticos y disciplinarios . <em>Derecho Y Ciencias Sociales</em>, <em>33</em>, e127. <a href="https://revistas.unlp.edu.ar/dcs/article/view/18859">https://revistas.unlp.edu.ar/dcs/article/view/18859</a>.</p>
<p>de Stéfano Barbero, M. (2021). Masculinidades (Im)posibles. Violencia y género, entre el poder y la vulnerabilidad. Galerna.</p>
<p>Foucault, M. (2008). Vigilar y castigar. (Trad. A. Garzón del Camino). Siglo XXI Editores. (Trabajo original publicado en 1975).</p>
<p>Han, B. C. (2014). Psicopolitica: neoliberalismo y nuevas técnicas de poder. (Trad. A. Bergés). Herder.</p>
<p>Lazzarato, M. (2017). Políticas del acontecimiento. Tinta limón.</p>
<p>Mbembe, A. (2011). <em>Necropolítica. </em>Editorial Melusina, S.L.<a href="https://aphuuruguay.files.wordpress.com/2014/08/achille-mbembe-necropolc3adtica-seguido-de-sobre-el-gobierno-privado-indirecto.pdf">https://aphuuruguay.files.wordpress.com/2014/08/achille-mbembe-necropolc3adtica-seguido-de-sobre-el-gobierno-privado-indirecto.pdf</a>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Este artículo <a href="https://revistapoietica.com.ar/masculinidades-y-anudamientos-represivos-en-carceles-bonaerenses/">Masculinidades y anudamientos represivos en cárceles bonaerenses</a> pertenece a <a href="https://revistapoietica.com.ar">Revista Poiética</a>.</p>
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		<item>
		<title>Psicología, autonomía profesional y políticas de salud mental. Desafíos y debates actuales.</title>
		<link>https://revistapoietica.com.ar/psicologia-autonomia-profesional-y-politicas-de-salud-mental-desafios-y-debates-actuales/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Revista Poiética]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 28 Jan 2026 15:17:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[10mo número]]></category>
		<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://revistapoietica.com.ar/?p=2189</guid>

					<description><![CDATA[<p>Romina Urios es Licenciada y Profesora en Psicología. Magíster en Comunicación y Criminología Mediática. Docente, extensionista e investigadora de la Facultad de Psicología de la UNLP.</p>
<p>Este artículo <a href="https://revistapoietica.com.ar/psicologia-autonomia-profesional-y-politicas-de-salud-mental-desafios-y-debates-actuales/">Psicología, autonomía profesional y políticas de salud mental. Desafíos y debates actuales.</a> pertenece a <a href="https://revistapoietica.com.ar">Revista Poiética</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>La historia de la psicología en la Argentina condensa un proceso complejo de conformación disciplinar, institucional y política, atravesado por disputas en torno a su estatuto científico, sus incumbencias profesionales y su autonomía frente a otros campos del saber, especialmente la medicina. A partir de la reconstrucción histórica de su desarrollo, la sanción de las leyes que regulan su ejercicio y las transformaciones introducidas por el paradigma de derechos en salud mental, este trabajo propone una lectura crítica sobre los modos en que la psicología se constituyó como profesión autónoma y sobre los desafíos actuales que enfrenta en el marco de las políticas públicas contemporáneas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Introducción</strong></p>
<p>La psicología argentina se ha configurado históricamente en tensión entre su vocación científica, su inserción institucional y su lucha por el reconocimiento profesional. Desde sus primeros desarrollos en el siglo XIX, la disciplina estuvo vinculada a los ideales positivistas de la modernidad y a las necesidades del Estado de contar con saberes capaces de clasificar, diagnosticar y normalizar la conducta humana. La figura del psicólogo, tal como hoy la entendemos, es resultado de un largo proceso de disputa, que incluyó enfrentamientos con el campo médico, movimientos gremiales, conquistas legales y una constante reformulación del rol y quehacer profesional frente a los cambios sociales y políticos del país.</p>
<p>Comprender este recorrido implica reconocer que la psicología no solo se define por su objeto de estudio o su técnica, sino también por el modo en que se inscribe en las luchas por el sentido de la salud, la subjetividad y los derechos. La autonomía profesional, lejos de ser una conquista solamente profesional, expresa una toma de posición ética y política frente a los modos de producción del saber y del poder sobre los cuerpos y las vidas.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Origen y devenir histórico de la psicología en Argentina</strong></p>
<p>Los inicios de la psicología en la Argentina se inscriben en el proyecto modernizador de la llamada generación del ’80, que promovió una ciencia orientada al progreso y a la racionalización social. En esa etapa fundacional, las figuras de José Ingenieros, Horacio Piñero y Víctor Mercante marcaron la orientación de la disciplina hacia una psicología de corte experimental y biologicista, con fuertes vínculos con la medicina y la pedagogía.</p>
<p>Durante el período antipositivista (1925–1943), emergieron corrientes filosóficas y existenciales que cuestionaron el reduccionismo naturalista y abrieron paso a nuevas concepciones de la subjetividad. Más tarde, el auge de la psicotecnia y de las psicologías aplicadas en las décadas del cuarenta y cincuenta reforzó el papel del Estado en la regulación de la orientación profesional y educativa, integrando la psicología a las políticas de bienestar propias del Estado social.</p>
<p>La creación de las primeras carreras universitarias en los años cincuenta y sesenta –entre ellas las de la UBA, la UNLP y la UNC– significó la institucionalización de la disciplina y el surgimiento de un nuevo actor social: el psicólogo como profesional de la salud mental. Según Alejandro Dagfal, esta etapa puede leerse como la “invención del psicólogo”, en tanto se constituyó una identidad profesional en disputa con la hegemonía médica y se consolidó un campo de intervención propio en la clínica y la psicoterapia.</p>
<p>Sin embargo, la legalización del ejercicio profesional tardó en llegar. El Decreto-Ley 17.132 (1967), conocido como el decreto de los “tres no”, sancionado durante la dictadura de Onganía, prohibía a los psicólogos diagnosticar, realizar psicoterapia o prescribir medicación. Bajo la tutela médica, la psicología quedó reducida a un rol auxiliar. Frente a esta subordinación, las asociaciones de psicólogos nacidas en los años sesenta comenzaron a organizarse gremialmente para defender la autonomía profesional.</p>
<p>El Primer Encuentro Nacional de Psicólogos y Estudiantes de Psicología, realizado en Córdoba en octubre de 1974, constituyó un punto de inflexión: allí se consolidó la identidad colectiva de la profesión, se proclamó la necesidad de un marco legal propio y se instituyó el 13 de octubre como el Día del Psicólogo en la Argentina. Este encuentro, realizado en un contexto político de intensa movilización social, vinculó a la psicología con los procesos de transformación y con un compromiso ético y político con la realidad.</p>
<p>La dictadura militar (1976–1983) significó una fuerte regresión: persecuciones, exilios, cesantías y clausuras de carreras marcaron un período de control ideológico y disciplinamiento institucional. No obstante, la práctica se mantuvo en espacios privados y educativos, resistiendo a la subordinación total. Con el retorno de la democracia en 1983, se reanudaron las luchas gremiales por el reconocimiento legal y se gestó un proceso que culminó en la sanción de la Ley Nacional de Ejercicio Profesional de la Psicología Nº 23.277 en 1985.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>La Ley de Ejercicio Profesional: autonomía y reconocimiento disciplinar</strong></p>
<p>La Ley Nacional Nº23.277 marcó un hito histórico en el reconocimiento de la psicología como profesión autónoma dentro del campo de la salud. Su aprobación, lograda por escaso margen, simbolizó el fin de la tutela médica impuesta por el decreto de los “tres no” y afirmó la capacidad del psicólogo para ejercer en ámbitos clínicos, educativos, laborales y comunitarios con independencia técnica y ética.</p>
<p>Ese mismo año, la provincia de Buenos Aires sancionó la Ley 10.306, que reglamentó el ejercicio profesional y definió incumbencias específicas, garantizando la creación de los Colegios de Psicólogos. Estas instituciones se constituyeron como espacios de regulación ética, defensa gremial y construcción identitaria.</p>
<p>La ley representó no solo un reconocimiento formal, sino la cristalización de un proceso político y colectivo de legitimación. Permitió disputar lugares en los equipos de salud, participar en la gestión institucional y consolidar una práctica sustentada en el saber psicológico. Pero también dejó abiertas tensiones que se mantienen vigentes: la persistencia de jerarquías médicas, la desigual valorización de los saberes y la constante necesidad de reafirmar la autonomía profesional frente a otras disciplinas.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>La Ley Nacional de Salud Mental: un nuevo paradigma</strong></p>
<p>La sanción de la Ley Nacional Nº26.657 en el año 2010, supuso un cambio de paradigma en la concepción de la salud mental en la Argentina. Inspirada en los principios de derechos humanos y en diversas experiencias de reforma psiquiátrica, la norma promueve un modelo interdisciplinario, comunitario e inclusivo, que desplaza la mirada biologicista y manicomial para situar la salud mental como un proceso multideterminado por factores sociales, culturales, económicos y subjetivos.</p>
<p>La ley reconoce a las personas con padecimiento mental como sujetos de derechos, prohíbe la creación de instituciones monovalentes, impulsa la sustitución progresiva de los manicomios por dispositivos comunitarios, e incorpora los consumos problemáticos al campo de la salud mental con enfoque de derechos. Además, instituye la figura del “usuario” en reemplazo de la de “paciente”, reconociendo a las personas como protagonistas -sujetos activos- de su propio proceso terapéutico.</p>
<p>En términos profesionales, la ley consolida la participación del psicólogo en igualdad de condiciones dentro de los equipos interdisciplinarios, habilita su firma en internaciones y altas junto a otros profesionales, y lo incluye en la toma de decisiones sobre los tratamientos, incluidas las revisiones -no prescripción, que sigue siendo potestad de la medicina- de medicación. Esto significó un salto cualitativo en la autonomía profesional y en el reconocimiento del saber de la psicología como indispensable en el abordaje integral de la salud mental.</p>
<p>Sin embargo, el cambio paradigmático no se tradujo automáticamente en transformaciones institucionales y culturales. Persisten resistencias corporativas de la psiquiatría y de la industria farmacéutica, que ven amenazada su hegemonía frente a un modelo que prioriza la inclusión comunitaria, la interdisciplina y la revisión crítica del uso de la medicación.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Autonomía profesional y tensiones en la práctica</strong></p>
<p>El diálogo entre la Ley de Ejercicio Profesional y la Ley de Salud Mental pone de relieve tanto los avances como las tensiones en la práctica cotidiana. Mientras la primera garantizó la independencia profesional del psicólogo, la segunda la redefinió en el marco de un paradigma colectivo e interdisciplinario.</p>
<p>La autonomía profesional, entonces, no puede pensarse solo en términos de independencia funcional, sino como una posición ética y política frente a las formas de poder que atraviesan el campo de la salud. Ser autónomo implica participar activamente en la construcción de políticas públicas, sostener una mirada crítica sobre las prácticas institucionales y defender el derecho de las personas usuarias a una atención digna e inclusiva.</p>
<p>No obstante, la interdisciplinariedad propuesta por la Ley Nacional Nº26.657 muchas veces se reduce a una multidisciplinariedad formal en la que persisten jerarquías tradicionales. La hegemonía médica muchas veces continúa reproduciéndose en la organización de los servicios, en la definición de los cargos jerárquicos y en la toma de decisiones clínicas. Esto obliga a la psicología a reafirmar su especificidad, sosteniendo su aporte singular en el marco de equipos horizontales y democráticos.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Quince años de la Ley de Salud Mental: deudas y desafíos</strong></p>
<p>A más de una década de su sanción, la Ley Nacional Nº26.657 enfrenta grandes dificultades en su implementación. Persisten aún algunas instituciones monovalentes con internaciones prolongadas, escasean los dispositivos comunitarios y el presupuesto destinado a salud mental continúa muy por debajo del 10% estipulado por la ley. El gasto actual no alcanza al 2%, lo que demuestra la falta de prioridad política del sector.</p>
<p>Entre las principales deudas figuran la débil atención primaria, la ausencia de una red territorial sólida, la escasa participación de usuarios y familiares en la planificación de políticas. Estas falencias evidencian que el cambio de paradigma requiere más que voluntad normativa: demanda decisiones políticas, inversión sostenida y transformación cultural.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Sistemas de apoyo en salud mental y el proceso bonaerense</strong></p>
<p>La noción de “sistemas de apoyo”, tomada de la <em>Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad</em> (2006), constituye un eje central del nuevo modelo. Implica acompañamientos personalizados y comunitarios que promuevan la autonomía y la inclusión social, en contraposición a la lógica tutelar y manicomial.</p>
<p>En la provincia de Buenos Aires, la adhesión a la Ley Nacional mediante la Ley 14.580 (2013) y la puesta en marcha del programa <em>Provincia libre de manicomios</em> en 2019 representan pasos significativos en esa dirección. El plan busca sustituir los grandes hospitales psiquiátricos por una red de dispositivos territoriales –casas de convivencia, residencias asistidas, hospitales de día, apoyos domiciliarios– articulados con políticas de vivienda, trabajo y educación.</p>
<p>Aun así, el proceso enfrenta obstáculos estructurales: dificultades en el financiamiento, resistencias institucionales y persistencia de representaciones sociales que asocian el padecimiento mental con la peligrosidad. Transformar el sistema implica, además de crear nuevos dispositivos, cambiar las prácticas profesionales y las formas de relación entre saberes, así como un trabajo sostenido con la comunidad.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Psicología y debates contemporáneos</strong></p>
<p>En este contexto, el campo de la psicología enfrenta debates cruciales. La defensa de la autonomía profesional no puede desvincularse de la lucha por la plena implementación de la Ley 26.657. Sin dispositivos comunitarios suficientes, con presupuestos limitados y con persistencia de instituciones manicomiales, la práctica de la psicología se ve condicionada y, en muchos casos, limitada a reproducir viejas lógicas.</p>
<p>A su vez, el rol de la psicología en equipos interdisciplinarios exige una doble tarea: sostener la especificidad del saber disciplinar y, al mismo tiempo, aportar a la construcción colectiva de modelos de atención respetuosos de la dignidad humana. La incorporación de la perspectiva de género y diversidad, ausente en el texto original de la ley, es otro de los desafíos ineludibles para las prácticas actuales. Así como la inclusión de aspectos vinculados con las infancias y salud mental.</p>
<p>La formación de futuros psicólogos constituye también un terreno de disputa. Si la enseñanza se mantiene ligada a modelos anticuados, difícilmente se logre consolidar una práctica profesional acorde al paradigma comunitario y de derechos humanos. Por ello, las universidades tienen un papel clave en la transformación curricular y en la generación de experiencias formativas en dispositivos comunitarios.</p>
<p>En la coyuntura actual, la autonomía profesional enfrenta también nuevos desafíos a partir de proyectos legislativos que ponen en cuestión conquistas históricas. Por un lado, el proyecto de ley 1677-D-2025 impulsado por la diputada Marcela Pagano (La Libertad Avanza), propone eliminar la colegiación obligatoria, sustituyéndola por un registro nacional, lo que implicaría despojar a los Colegios Profesionales de su rol central como órganos de regulación ética, defensa gremial y resguardo de la práctica profesional. Este escenario abriría la puerta a una mayor precarización y fragmentación del ejercicio de la psicología, debilitando los mecanismos colectivos de defensa de la autonomía. Por otro lado, las propuestas de modificación de la Ley Nacional de Salud Mental Nº26.657 (la última fue presentado por la diputada Marcela Campagnoli (Bloque Coalición Cívica) y cuenta con otros firmantes de distintos bloques, en este año) plantean un retroceso respecto del paradigma de derechos, al ampliar los criterios de internación involuntaria y reforzar lógicas tutelares que limitan la capacidad de decisión de las personas usuarias. En conjunto, ambos proyectos muestran que la autonomía de la psicología como disciplina y como profesión no es una conquista definitiva, sino un campo en permanente disputa, que requiere de la organización y participación activa de profesionales y usuarios para sostener y profundizar los avances logrados en las últimas décadas.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Conclusiones</strong></p>
<p>El recorrido histórico de la psicología argentina muestra que la autonomía profesional no fue un punto de partida, sino una conquista colectiva y en permanente disputa. Desde la sanción de la Ley Nacional Nº23.277 en 1985 hasta la Ley de Salud Mental en 2010, la disciplina avanzó en el reconocimiento de su identidad y en la consolidación de un rol protagónico en las políticas públicas.</p>
<p>Sin embargo, la autonomía solo adquiere sentido si se inscribe en un proyecto ético y político que promueva la justicia social y los derechos humanos. La psicología no puede limitarse a defender su espacio profesional: debe comprometerse en la construcción de un modelo de salud mental que garantice inclusión, respeto y ciudadanía plena.</p>
<p>Hoy, frente a los intentos de retroceso y a la persistencia de prácticas manicomiales, la defensa de la autonomía implica sostener la vigencia del paradigma de derechos, exigir recursos para su implementación y promover una transformación profunda en la cultura institucional.</p>
<p>El desafío contemporáneo consiste en articular las conquistas históricas con las demandas actuales: fortalecer los dispositivos comunitarios, consolidar los sistemas de apoyo, profundizar la interdisciplina, incorporar las perspectivas de género e infancias y asegurar la participación activa de usuarios y usuarias en las decisiones.</p>
<p>Defender la autonomía, en definitiva, no es solo defender la psicología, sino afirmar un modo de entender la salud mental como territorio de libertad, dignidad y justicia social.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Referencias bibliográficas</strong></p>
<p>Dagfal, A. (2013). <em>La psicología en la Argentina: del laboratorio a la crisis de los años ’70</em>. Material de cátedra, Universidad Nacional de La Plata.</p>
<p>Domínguez Lostaló, J. C. (2008). <em>30 años de práctica profesional.</em> Ficha de cátedra Psicología Forense UNLP</p>
<p>Falcone, R. (1992). <em>Historia de una ley: El ejercicio profesional de la Psicología (Ley 23.277) y sus antecedentes</em>. Buenos Aires: Colegio de Psicólogos de la Provincia de Buenos Aires.</p>
<p>Ley 23.277. (1985). <em>Ejercicio profesional de la psicología</em>. Boletín Oficial de la República Argentina.</p>
<p>Ley 26.657. (2010). <em>Ley Nacional de Salud Mental</em>. Boletín Oficial de la República Argentina.</p>
<p>Ley 14.580. (2013). <em>Adhesión a la Ley Nacional de Salud Mental 26.657</em>. Boletín Oficial de la Provincia de Buenos Aires.</p>
<p>Proyecto de Ley 0727-D-2025. (2025). <em>Modificación de la Ley Nacional de Salud Mental Nº 26.657</em>. Cámara de Diputados de la Nación Argentina.</p>
<p>Proyecto de Ley 1677-D-2025. (2025). <em>Registro Nacional de Profesionales y eliminación de la colegiación obligatoria</em>. Cámara de Diputados de la Nación Argentina.</p>
<p>Quiroga (2020). <em>10 años, 10 deudas. Desafíos actuales para cumplir la Ley Nacional de Salud Mental</em>. Buenos Aires: Red Argentina de Usuarios y Familiares de Salud Mental.</p>
<p><strong>Este artículo es un extracto de la ponencia presentada con motivo de la Jornada Pre-Congreso «Reflexiones y desafíos actuales de nuestra práctica»,  Organizada por el Colegio de Psicólogos de la Provincia de Buenos Aires, Distrito VIII. Tandil, Octubre de 2025</strong></p>
<p>Este artículo <a href="https://revistapoietica.com.ar/psicologia-autonomia-profesional-y-politicas-de-salud-mental-desafios-y-debates-actuales/">Psicología, autonomía profesional y políticas de salud mental. Desafíos y debates actuales.</a> pertenece a <a href="https://revistapoietica.com.ar">Revista Poiética</a>.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Instituto Médico Domingo Cabred: memorias de una infancia entre prácticas manicomiales</title>
		<link>https://revistapoietica.com.ar/instituto-medico-domingo-cabred-memorias-de-una-infancia-entre-practicas-manicomiales/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Revista Poiética]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 28 Jan 2026 14:21:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[10mo número]]></category>
		<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<category><![CDATA[Chivilcoy]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://revistapoietica.com.ar/?p=2187</guid>

					<description><![CDATA[<p>Cristian David Brossa es Licenciado y Profesor en Psicología por la Universidad Nacional de La Plata. Su línea de investigación integra psicoanálisis, estudios de género y diversidad sexual.  brossa06@yahoo.com.ar</p>
<p>Este artículo <a href="https://revistapoietica.com.ar/instituto-medico-domingo-cabred-memorias-de-una-infancia-entre-practicas-manicomiales/">Instituto Médico Domingo Cabred: memorias de una infancia entre prácticas manicomiales</a> pertenece a <a href="https://revistapoietica.com.ar">Revista Poiética</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Introducción</strong></p>
<p>Este trabajo surge de la escasez de registros históricos sobre experiencias psiquiátricas locales en la ciudad de Chivilcoy, particularmente durante las décadas de 1960 y 1970. A través del relato autobiográfico de una mujer que vivió su infancia en el Instituto Médico Domingo Cabred —clínica que funcionó entre 1967 y 1973—, se busca reconstruir las prácticas manicomiales de la época y las condiciones de vida de lxs internxs.</p>
<p>El marco teórico se sustenta en los aportes de Silvia Chiarvetti (2008), Ben Plotkin (2003) y Emiliano Galende (2015), quienes analizan el desarrollo de la psiquiatría argentina y la transición desde el modelo manicomial hacia la perspectiva de derechos. Asimismo, la <em>Ley Nacional de Salud Mental</em><em> Nº 26.657 (2010)</em> funciona como eje normativo para contrastar las prácticas históricas con los estándares actuales.</p>
<p>El objetivo central es visibilizar una experiencia local hasta ahora no documentada, que ilustra las contradicciones y violencias de un modelo asistencial hoy cuestionado, pero cuyas huellas persisten en el presente.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Breve contexto histórico: del alienismo a la <em>Ley Nacional de Salud Mental</em></strong></p>
<p>Entre 1880 y 1910, Argentina consolidó un dispositivo psiquiátrico influenciado por el alienismo francés y el positivismo. Durante este período, figuras como Lucio Meléndez y Domingo Cabred —impulsor de la Colonia Open Door, primera en América Latina en aplicar el sistema “a puertas abiertas”— sentaron las bases de un sistema manicomial que combinaba tratamientos médicos y morales (Chiarvetti, 2008).</p>
<p>No fue hasta la década de 1950, con la creación del Instituto Nacional de Salud Mental (INSM), que comenzaron a cuestionarse las estructuras asilares. En los años sesenta, convivieron dos posturas: una psiquiatría tradicional y otra más cercana al psicoanálisis, que enfatizaba los factores sociales en la etiología de los padecimientos (Plotkin, 2003).</p>
<p>La sanción de la <em>Ley Nacional Nº 26.657 </em>en 2010, marcó un punto de inflexión al definir la salud mental como un proceso determinado por componentes históricos, socioeconómicos, culturales, biológicos y psicológicos (art. 3) y al reconocer a las personas con padecimiento mental como sujetos de derecho.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Metodología: un relato autobiográfico como fuente</strong></p>
<p>La investigación se basa en una entrevista en profundidad realizada a “A”, quien vivió en el Instituto Domingo Cabred desde los ocho hasta los catorce años. Su testimonio permite reconstruir no solo las prácticas institucionales, sino también las condiciones materiales y subjetivas de lxs pacientes. Este enfoque cualitativo privilegia la perspectiva de lxs actorxs, en línea con la historiografía crítica de la psiquiatría.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Características de la clínica y relatos de casos</strong></p>
<p>El Instituto funcionaba en una antigua casona adaptada, con escasos recursos humanos: un psiquiatra a cargo —que rotó en varias ocasiones— y los padres de “A”, como enfermero y auxiliar. No existía un equipo interdisciplinario, y lxs pacientes —hasta quince— convivían sin distinción de género o edad.</p>
<p>A continuación, se presentan cuatro casos que ejemplifican las prácticas de la época:</p>
<p>&nbsp;</p>
<ol>
<li><strong> Jorge, el adolescente del pabellón</strong></li>
</ol>
<p>Un joven internado por “rebeldía” intentó fugarse y, tras ser capturado, recibió inyecciones de leche como castigo, un procedimiento doloroso y sin propósito terapéutico. Desde la perspectiva de la normativa actual, este tipo de prácticas, carentes de propósito terapéutico y con un fin punitivista, se encuentran expresamente prohibidas por el art. 12 de la Ley Nacional Nº 26.657, que prohíbe el uso de medicación con fines punitivos.</p>
<p><strong> </strong></p>
<ol start="2">
<li><strong> Delia, la paciente con epilepsia</strong></li>
</ol>
<p>Durante una crisis, fue golpeada, medicada forzadamente y sometida a electroshock sin protección. Este trato, que incluso para los parámetros de la época podría considerarse indigno, contraviene los principios de la legislación vigente, la cual obliga a denunciar todo maltrato (art. 29 de la Ley Nacional N° 26.657).</p>
<p>&nbsp;</p>
<ol start="3">
<li><strong> Juana María</strong></li>
</ol>
<p>Mantuvo relaciones sexuales forzadas con el psiquiatra a cargo, quien aprovechó su posición de poder. Más allá de la ausencia de una ley específica de salud mental en ese momento, esta conducta constituía una violación grave a la ética profesional médica y a los derechos básicos de la persona. Hoy, situaciones como esta son explícitamente prohibidas por la Cláusula General de Limitación de la Ley 26.657 y por legislaciones específicas contra la violencia de género.</p>
<p>&nbsp;</p>
<ol start="4">
<li><strong> Juana, la paciente que se quedó sin tratamiento</strong></li>
</ol>
<p>Tras el cierre de la clínica, quedó desamparada, sin acceso a medicación ni atención psiquiátrica, lo que agravó su cuadro. Su caso ilustra la falta de continuidad asistencial, un principio que hoy se busca garantizar mediante el art. 6 de la Ley Nacional N° 26.657.  Además, actualmente se estaría incumpliendo la figura de abandono de persona que, según el Código Penal Argentino (Art. 106), se da cuando se pone en peligro la vida o salud de otro, dejándolo desamparado o a su suerte si es incapaz de valerse, y se agrava, si causa daño grave o muerte. Esta ley es aplicable a personal médico o cuidadores que interrumpen cuidados esenciales, generando un riesgo concreto para la vida o integridad de la persona vulnerable, aunque el peligro no sea inmediato si la situación de desamparo persiste.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Discusión: entre el modelo manicomial y los derechos humanos</strong></p>
<p>Los relatos recuperados dan cuenta de un modelo en el que la medicación —con pentotal y halopidol—, el electroshock y el chaleco de fuerza eran recursos cotidianos, aplicados tanto con fines terapéuticos como de control. La falta de supervisión, la ausencia de consentimiento y la medicalización de la conducta reflejan lo que Galende (2015) denomina “el paradigma biomédico”, centrado en la contención más que en la recuperación.</p>
<p>Frente a esto, representa un avance fundamental al establecer que la atención debe ser <em>la Ley Nacional de Salud Mental Nº 26.657 </em>interdisciplinaria, basada en derechos y con pleno respeto a la autonomía. Sin embargo, su implementación aún enfrenta resistencias, lo que exige una reflexión constante sobre las prácticas institucionales.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Consideraciones Finales </strong></p>
<p>El Instituto Domingo Cabred fue expresión de un modelo histórico hoy en retirada, pero cuyas lógicas persisten en formas sutiles o explícitas. Recuperar estas memorias no es solo un ejercicio historiográfico, sino una herramienta para interpelar el presente: recordar de dónde venimos para no repetir los mismos errores.</p>
<p>Como profesionales de la salud mental, tenemos la responsabilidad de construir prácticas acordes a los derechos humanos, donde la dignidad de lxs usuarixs sea el centro de toda intervención.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Referencias</strong></p>
<p>Chiarvetti, S. (2008). La reforma en salud mental en Argentina: una asignatura pendiente. Hacia la construcción de una política en salud mental. Revista Argentina de Clínica Psicológica, XVII(1), 45-52.</p>
<p>Foucault, M. (1976). Historia de la sexualidad, Vol. 1: La voluntad de saber. Siglo XXI.</p>
<p>Galende, E. (2015). Conocimiento y prácticas en Salud Mental. Lugar Editorial.</p>
<p>Ley Nacional de Salud Mental 26.657. (2010). Ministerio de Salud de la Nación, Argentina.</p>
<p>Plotkin, M. B. (2003). Freud en las pampas. Sudamericana.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Nota final: Este artículo se basa en una ponencia presentada en el marco de las Jornadas de Investigación de la Facultad de Psicología (UNLP)</strong></p>
<p>Este artículo <a href="https://revistapoietica.com.ar/instituto-medico-domingo-cabred-memorias-de-una-infancia-entre-practicas-manicomiales/">Instituto Médico Domingo Cabred: memorias de una infancia entre prácticas manicomiales</a> pertenece a <a href="https://revistapoietica.com.ar">Revista Poiética</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Discapacidad, más allá de la era de la crueldad</title>
		<link>https://revistapoietica.com.ar/discapacidad-mas-alla-de-la-era-de-la-crueldad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Revista Poiética]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 28 Jan 2026 14:12:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[10mo número]]></category>
		<category><![CDATA[Artículos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Sol Coniglio. Licenciada y Profesora en Psicología. Se ha formado y trabajado como acompañante terapéutica en discapacidad en el ámbito escolar.<br />
Actualmente, forma parte de la cátedra de Psicología Forense en la Facultad de Psicología de la UNLP, hace atención clínica en consultorio privado. Se encuentra cursado el segundo año de Especialización en clínica psicoanalítica, y desde el año 2023 trabaja en el equipo técnico de una asociación sin fines de lucro para el apoyo integral a personas adultas con discapacidad intelectual. </p>
<p>Este artículo <a href="https://revistapoietica.com.ar/discapacidad-mas-alla-de-la-era-de-la-crueldad/">Discapacidad, más allá de la era de la crueldad</a> pertenece a <a href="https://revistapoietica.com.ar">Revista Poiética</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El siguiente artículo tiene como objetivo reflexionar sobre la situación de emergencia en discapacidad en Argentina, poniendo en diálogo el modelo social de la discapacidad, con anclajes en los derechos humanos, con la <em>teoría crip</em>, en un contexto de crueldad al colectivo que se ha incrementado de manera significativa en el último periodo, alcanzando tanto discursos oficiales como de la opinión pública, construyendo como conceptualiza Ana María Fernández (2009), “dispositivos de desigualación” a través de mecanismos de discriminación, marginalización, exclusión y represión explícita a este colectivo. Por lo que se vuelve urgente hablar de discapacidad, y del trabajo institucional con Personas con Discapacidad (en adelante PCD) más allá de la era de la crueldad, y más acá de la ternura.</p>
<p>Para comenzar, es fundamental poder contextualizar que actualmente nos encontramos -tanto por normativas internacionales como nacionales- situados en un paradigma de Derechos Humanos que explica a la discapacidad desde un modelo social. La <em>Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad</em> fue aprobada en la Asamblea General de la ONU en el año 2006, y tuvo su recepción en la legislación argentina a partir de la Ley Nacional N° 26.378, sancionada en 2008, y el establecimiento de la jerarquía constitucional de la Convención a partir de la Ley Nacional N° 27.044, sancionada en 2014.</p>
<p>El modelo social de la discapacidad es superador del modelo de la prescindencia y el modelo médico-hegemónico pertenecientes al paradigma positivista, ya que entiende que las causas de la discapacidad son esencialmente sociales. Comprendiendo a la discapacidad como una construcción de opresión social resultado de una sociedad que no tiene en cuenta a las PCD, construyendo barreras simbólicas y materiales que las excluye, a pesar de que pueden aportar a las necesidades de la comunidad en tanto personas parte de la misma.  Barrifi Francisco &amp; Palacios Agustina, (2007) plantean que:</p>
<blockquote><p>Este modelo se encuentra íntimamente relacionado con la asunción de ciertos valores intrínsecos a los derechos humanos, y aspira a potenciar el respeto por la dignidad humana, la igualdad y la libertad personal, propiciando la inclusión social. (p. 19)</p></blockquote>
<p>Por ello, la dificultad aparece en estas barreras que no propician la inclusión y genera desigualdad de oportunidades al acceso de bienes, derechos y deseos. Invisibilizando la diversidad como parte de la característica humana. Allí se evidencia la corresponsabilidad existente del Estado y la comunidad en la reducción y eliminación de las barreras que condenan a miles de personas a distintos tipos de exclusión por encontrarse en situación de discapacidad.</p>
<p>Por otro lado, algunas cuestiones fundamentales de la <em>Teoría Crip<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><strong>[1]</strong></a></em> cuyo referente principal es Robert McRuer (Arnau Ripollés Soledad &amp; Moscoso Pérez Melania, 2016), la cual, por sus inicios posee varias similitudes con la Teoría Queer, vinculándose los estudios sobre discapacidad con la perspectiva feminista. En este caso, realiza una reivindicación de lo “<em>Crip”,</em> concepto en inglés, que ha tenido una carga estigmatizante y peyorativa. Sin embargo, en este movimiento, las personas con discapacidad la toman y la hacen suya, re-apropiándose del concepto.</p>
<p>En ese sentido, se produce una retroalimentación de la Teoría Queer y los estudios sobre discapacidad, producto de la historia de vulneraciones, opresiones, luchas históricas que han llevado adelante estos colectivos vinculados a la normalización de los cuerpos. De esta forma, la <em>Teoría Crip </em>ubica a la corporalidad en el centro del debate respecto a la discapacidad, evidenciando que, en la cultura occidental, el “imperativo de normalidad” (Melania Moscoso, 2009, p.69) se expresa en el cuerpo humano, y que este, a su vez, constituye un territorio de resistencia a dicha “normalidad”, generando una interpelación a la idea de “cuerpo orgánico y funcionalmente normativo” (Laura Moya Santander, 2014, p.4)</p>
<p>La <em>Teoría Crip</em> se presenta como superadora del modelo social, ofreciendo un modelo cultural de la discapacidad, ya que considera que este no termina de  interpelar el carácter construido de la corporalidad hegemónica, entendida como normal. De esta forma la <em>Teoría Crip, </em>según Mauricio Alexei Mareño Sempertegui (2021)</p>
<blockquote><p>interpela la normalidad orgánica, anatómica y funcional, también objeta la noción de “capacidad” concebida como sinónimo de normalidad humana. (p.392)</p></blockquote>
<p>Sin embargo, aquí nos parece fundamental poner entonces en diálogo estas dos perspectivas en la que puedan retroalimentarse y pensar a las discapacidades en sentido amplio con sus especificidades y particularidades que permitan poder construir una praxis que posibilite producir intervenciones “psi” que se ajusten a lo que las personas con discapacidad necesitan, esperan, desean, quieren, teniendo en cuenta por ejemplo mi ámbito de intervención, el cual, es de la discapacidad intelectual.</p>
<p>Pensar las discapacidades en sentido amplio, nos permite pensar no sólo en todas las singularidades que allí se incluyen sino también en la especificidad de cada condición. Debido a que permite visibilizar la necesidad de ciertos apoyos que puedan necesitar estas personas para el pleno ejercicio de sus derechos partiendo de la presunción de capacidad,  tal como lo indica la Ley Nacional de Salud Mental N° 26.657, por lo que actualmente se realiza la determinación de la capacidad jurídica, resolviendo en qué aspectos esa persona requiere de apoyos que propicien su pleno bienestar y autonomía.</p>
<p>McRuer (2003) considera a la discapacidad crítica como un posicionamiento político, desde el cual es posible cuestionar el ideal de una completa capacidad corporal, lo que permite resistir las exigencias de la capacidad corporal obligatoria y de este modo rebatir la desvalorización cultural de los cuerpos no normativos, y reconocerla como una fuerza vital.</p>
<p>Ahora bien, en el trabajo institucional, nos encontramos con dificultades importantes para la plena concreción de derechos de las PCD por la dificultad de acceso, por ejemplo, a la salud, no todxs lxs profesionales de la salud cuentan con la formación adecuada para el correcto abordaje o se encuentran atravesados por prejuicios vinculados a las PCD, por ejemplo, profesionales ginecólogxs que se niegan a hacer un PAP a mujeres adultas porque “no tan tenido relaciones sexuales”, o médicxs que afirman “con PCD no trabajo”. Asimismo, la burocracia vinculada a obras sociales que obstaculizan procesos, o no pagan a término a las instituciones generando dificultades en el sostenimiento de las mismas. Y especialmente en este contexto, aquellas decisiones políticas que buscan instalar la idea de que es un gasto para el Estado dar apoyo a las PCD, reduciendo el presupuesto, lo que no sólo  afecta a lxs profesionales que trabajamos en las instituciones sino a  instituciones que deben cerrar, dejando como consecuencia que miles de personas se queden sin el lugar al que asisten en la cotidianeidad, espacios de pertenencia, socialización, terapéuticos. O sin tener cubierto el transporte, lo que les impide la continuidad a terapias o directamente ya no tienen dónde realizarlas, dejándolas en una situación de vulnerabilidad de la que el Estado no pretende hacerse cargo, pese a que las normativas vigentes así lo indican.</p>
<p>Por ello, el lugar de las instituciones con perspectiva humanista en el trabajo con las discapacidades se vuelve fundamental, no sólo como espacios para dar apoyo, acompañamiento, terapias, encuentro con otrxs, ser hogar, alojo, sino también para contener, asesorar, dar apoyos a las familias o referentes afectivos que se encuentran también en situación de vulnerabilidad por la crueldad de estas políticas cuando vienen siendo históricamente vulneradas, apartadas, excluidas de un montón de espacios comunitarios.</p>
<p>Por ello, parece importante también dar lugar a una pedagogía de la ternura, y del disfrute. Habilitar disfrute también es un acto político para las PCD que han sido dejadas por fuera de eventos sociales, boliches, bares, fiestas, ferias por no tener las condiciones de acceso inclusivo a ellas.</p>
<p>Además de esto, es importante pensar el lugar de lo discursivo, se han utilizado oficialmente por agentes del Estado, publicidades para burlarse de personas como “inútiles” con la cara de una persona con Síndrome Down generando estigmatización y mostrando completa ignorancia, no sólo como acto discriminatorio sino retrotrayendo al modelo de la prescindencia, la crueldad se vuelve meme, <em>tik tok,</em> chiste, mientras efectivamente se ataca; reduciendo el presupuesto en medio del debate de las coimas, del 3%, de los audios de Spagnuolo, que corren el foco de lo que verdaderamente es importante, que es el impacto de esto en la vida cotidiana de miles de personas. Incluso hemos visto a policías reprimir a PCD en manifestaciones mientras reclaman por sus derechos, sus terapias, sus combis, la reapertura de sus centros de días,la devolución de sus pensiones no contributivas que les permiten subsistir, mientras se deben someter a realizar auditorías crueles e ignorantes,  instalando oficialmente la idea gasto o de “beneficios” que se les viene otorgando al colectivo, invisibilizando la condición de vulnerabilidad histórica por la cual se deben garantizar desde el Estado el acceso a derechos, tal como se expone en las normativas vigentes.</p>
<p>Si bien, la discapacidad ha sido históricamente excluida; podemos afirmar que se ha profundizado o se han roto algunos consensos donde hacer chiste a un niño con autismo o ver en la televisión en vivo como policías armados reprimen a un manifestante en silla de ruedas es algo que se encuentra dentro de una realidad posible y no es lo suficientemente repudiada, una realidad cruel que inferioriza, deslegitima, y ataca a un grupo social vulnerabilizado, donde ese otro no es percibido como un semejante, como  un sujeto de derechos.</p>
<p>Dar lugar a los sujetos, a las historias, a las diferencias, a los deseos, a los miedos, a las angustias, a las frustraciones, más allá de la discapacidad es también tarea. Trabajar en discapacidad, es trabajar para y con las PCD. Destotalizar esos cuerpos atendidos sólo desde la discapacidad, dar lugar a los sujetos con su singularidad, no sólo asistir, no sólo atender, sino propiciar espacio para y con las PCD, donde puedan ser escuchadas, acompañadas en aquello que quieran, pidan, reclaman. Y especialmente, dar lugar a la dimensión del entretenimiento, el deseo, el disfrute, la garantización de sus derechos sexuales no reproductivos,  es un modo de construir también salud mental.</p>
<p>Volver a creer en que “donde hay una necesidad, nace un derecho”, propiciar una justicia social donde para todxs, todo. Reinvindicar la diversidad, visibilizar la diferencia, desarmar barreras y construir nuevos horizontes posibles, más acá de la ternura es tarea urgente.</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Deriva de “Cripple”, la traducción al español es “tullido”. Según la RAE, significa que una persona o una parte de su cuerpo ha perdido la capacidad de movimiento.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><u>Referencias bibliográficas</u></strong></p>
<p>Arnau Ripollés, Soledad. &amp; Moscoso Perez, Melania (2016) “Lo Queer y lo Crip, como formas de re-apropiación de la dignidad disidente. Una conversación con Robert McRuer” Revista Dilemata N°20. &lt;https://www.dilemata.net/revista/index.php/dilemata/article/view/430/421&gt;</p>
<p>Bariffi, Francisco; Palacios, Agustina (2007). La discapacidad como una cuestión de derechos humanos. Una aproximación a la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad</p>
<p>Coniglio, Maria Sol &amp;Duffo, Agustina (2023) “Sobre desafíos y posibilidades del trabajo institucional con personas en situación de discapacidad. Hacia un modelo social con enfoque en los Derechos Humanos”. Congreso Internacional de Psicología, UNLP. En https://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/177801</p>
<p>Danel, Paula Mara ; Pérez Ramírez, Berenice &amp;Yarsa de Los Ríos, Alexander (Comps.) (2021) ¿Quién es el sujeto de la discapacidad? Exploraciones, configuraciones y potencialidades. Buenos Aires: CLACSO.</p>
<p>Fernández, Ana María (2009). Violencias, desigualaciones y géneros. En <em>Las Lógicas Sexuales: amor, política y violencias. </em>Nueva Visión.</p>
<p>MareñoSempertegui,MauricioAlexei(2021) “Una aproximación a la teoría crip: la resistencia a la obligatoriedad del cuerpo normativo” En Revista de Crítica Social. Instituto de Investigaciones de Gino Germani. Universidad Nacional de Buenos Aires.</p>
<p>Moscoso, Melania (2009). La ‘normalidad’ y sus territorios liberados. <em>Dilemata, </em>1, 57-70.</p>
<p>Moya Santander, Laura (2014). <em>Pedagocrip: Dar la palabra al cuerpo</em>. <em>La experiencia encarnada para deconstruir lo normativo </em>(Tesis de Maestría). Facultad de Economía y Empresa, Universidad de Zaragoza. https://core.ac.uk/download/pdf/289977375.pdf</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Este artículo <a href="https://revistapoietica.com.ar/discapacidad-mas-alla-de-la-era-de-la-crueldad/">Discapacidad, más allá de la era de la crueldad</a> pertenece a <a href="https://revistapoietica.com.ar">Revista Poiética</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Homosexualidad Masculina: Diálogos entre Psicoanálisis y Perspectiva de Género</title>
		<link>https://revistapoietica.com.ar/homosexualidad-masculina-dialogos-entre-psicoanalisis-y-perspectiva-de-genero/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Revista Poiética]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 28 Jan 2026 14:05:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[10mo número]]></category>
		<category><![CDATA[Espacio TIF]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://revistapoietica.com.ar/?p=2180</guid>

					<description><![CDATA[<p>Cristian David Brossa es Licenciado y Profesor en Psicología por la Universidad Nacional de La Plata. Su línea de investigación integra psicoanálisis, estudios de género y diversidad sexual. brossa06@yahoo.com.ar</p>
<p>Este artículo <a href="https://revistapoietica.com.ar/homosexualidad-masculina-dialogos-entre-psicoanalisis-y-perspectiva-de-genero/">Homosexualidad Masculina: Diálogos entre Psicoanálisis y Perspectiva de Género</a> pertenece a <a href="https://revistapoietica.com.ar">Revista Poiética</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Introducción</strong></p>
<p>La homosexualidad masculina ha sido un tema de interés a lo largo de mi formación en psicología, no solo por su relevancia teórica, sino también por su resonancia personal. Este trabajo surge de un interrogante central: ¿es posible un diálogo entre el psicoanálisis y la perspectiva de género en torno a esta temática?</p>
<p>Desde sus inicios, el psicoanálisis freudiano introdujo una mirada disruptiva sobre la sexualidad, desnaturalizando la elección de objeto y cuestionando las categorías rígidas de su época. Sin embargo, como señala Reitter (2019), el psicoanálisis también ha estado marcado por un “lastre heteronormativo” que limita su potencial crítico. Por otro lado, la perspectiva de género, con aportes fundamentales de autorxs como Foucault, Beauvoir y Butler, ha puesto en evidencia la dimensión política de la sexualidad y los mecanismos de poder que regulan los cuerpos y las identidades.</p>
<p>Este artículo se propone, entonces, explorar los puntos de encuentro y desencuentro entre estas dos tradiciones teóricas, con el objetivo de reflexionar sobre la posibilidad de un diálogo productivo que enriquezca tanto la clínica como la teoría psicoanalítica contemporánea.</p>
<p><strong> </strong></p>
<ol>
<li><strong> Freud y la homosexualidad masculina: entre la apertura y la norma</strong></li>
</ol>
<p>En <em>Tres ensayos de teoría sexual</em>, Freud (1905) introduce una concepción revolucionaria de la sexualidad, alejándose de los modelos biologicistas y morales de su tiempo. Sostiene que la pulsión sexual es inicialmente independiente de su objeto, lo que abre la posibilidad de que tanto la heterosexualidad como la homosexualidad sean vicisitudes posibles en la constitución subjetiva. Incluso llega a afirmar que</p>
<blockquote><p>todos los hombres son capaces de elegir un objeto de su mismo sexo (Freud, 1905, p. 132).</p></blockquote>
<p>No obstante, como advierte Reitter (2019), en el mismo texto conviven ideas normativas, como la noción de “aberraciones sexuales” y una narrativa evolutiva que culmina en la “primacía genital” heterosexual. Esta ambivalencia refleja una tensión no resuelta en la teoría freudiana entre la desnaturalización de la sexualidad y su re-anclaje en un modelo binario y heterocentrado.</p>
<p>&nbsp;</p>
<ol start="2">
<li><strong> Críticas desde la perspectiva de género: heteronormatividad y patriarcado</strong></li>
</ol>
<p>Autorxs contemporánexs como Débora Tajer (2020) y Jorge Reitter (2019) han señalado que el psicoanálisis, pese a su potencial crítico, ha reproducido en muchos casos un marco heteronormativo que patologiza las sexualidades disidentes. Tajer recuerda, por ejemplo, que en 1921 la Asociación Psicoanalítica Internacional prohibió a homosexuales manifestxs ejercer como psicoanalistas, lo que evidencia una contradicción entre la teoría y la práctica.</p>
<p>Por su parte, Reitter (2019) critica el uso del complejo de Edipo como dispositivo que naturaliza la heterosexualidad y la diferencia anatómica como “diferencia absoluta”, relegando otras formas de subjetivación a un estatuto de anormalidad o perversión.</p>
<p>&nbsp;</p>
<ol start="3">
<li><strong> Aportes de la filosofía: Foucault, Beauvoir y Butler</strong></li>
</ol>
<p>La perspectiva de género ha aportado herramientas fundamentales para desmontar estos mecanismos de normalización. Foucault (2008), con su concepto de “dispositivo de sexualidad”, muestra cómo la sexualidad es una construcción histórica y política, antes que una esencia biológica. El “closet”, por ejemplo, opera como un dispositivo que regula la visibilidad y la subjetivación de las identidades no heterosexuales.</p>
<p>Beauvoir (1949), por su parte, con su célebre frase “No se nace mujer, se llega a serlo”, sienta las bases para entender al género como una construcción social. Su enfoque existencialista influyó profundamente en los estudios de género posteriores.</p>
<p>Judith Butler (2007) lleva estos planteos aún más lejos, proponiendo que el género es una performatividad, un hacer repetitivo y contextual, antes que una identidad estable. Su crítica al binarismo de género y a la naturalización de la heterosexualidad ha permitido repensar la clínica y la teoría desde un lugar más flexible y menos normativo.</p>
<p><strong> </strong></p>
<ol start="4">
<li><strong> Hacia un psicoanálisis con perspectiva de género: otras narrativas posibles</strong></li>
</ol>
<p>Frente al mito de Edipo, que ha sido señalado como un relato que refuerza la misoginia y la heteronormatividad, autorxs como Ariel Martínez (2019) proponen narrativas alternativas. Retomando a Scott Goldsmith, Martínez sugiere la figura de Oreste como un mito que puede ofrecer un marco de subjetivación más afín a las experiencias homosexuales masculinas.</p>
<p>Esta propuesta se alinea con la noción butleriana de “fundamentos contingentes”, que invita a construir relatos identitarios políticos y situados, capaces de disputar los sentidos hegemónicos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Consideraciones Finales</strong></p>
<p>Es posible afirmar que, pese a las tensiones históricas, existe un espacio fértil para el diálogo entre el psicoanálisis y la perspectiva de género. La revisión crítica de los postulados freudianos, junto con la incorporación de los aportes de la teoría de género, permite visionar un psicoanálisis más abierto, plural y comprometido con la diversidad sexual.</p>
<p>Como profesionales de la salud mental, tenemos la responsabilidad ética de repensar nuestras herramientas teóricas y clínicas a la luz de estos desarrollos, con el fin de ofrecer un acompañamiento respetuoso y liberador a todxs lxs sujetos más allá de su orientación sexual o identidad de género.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Referencias</strong></p>
<p>Beauvoir, S. de. (1949). <em>El segundo sexo</em>. Siglo Veinte.</p>
<p>Butler, J. (2007). <em>El género en disputa</em>. Paidós.</p>
<p>Foucault, M. (2008). <em>Historia de la sexualidad</em>, Vol. 1: La voluntad de saber. Siglo XXI.</p>
<p>Freud, S. (1905). Tres ensayos de teoría sexual. En <em>Obras Completas</em> (Vol. VII). Amorrortu.</p>
<p>Martínez, A. (2019). <em>Del homosexual misógino a la marica feminista: Aportes para una desidentificación política más allá del Edipo</em>. Culturales, (7), e457.</p>
<p>Reitter, J. (2019). <em>Edipo Gay: Heteronormatividad y psicoanálisis</em> (2ª ed.). Letra Viva.</p>
<p>Tajer, D. (2020). <em>Psicoanálisis para todxs: Por una clínica pospatriarcal, posheteronormativa y poscolonial</em>. Topía.</p>
<p>Este artículo <a href="https://revistapoietica.com.ar/homosexualidad-masculina-dialogos-entre-psicoanalisis-y-perspectiva-de-genero/">Homosexualidad Masculina: Diálogos entre Psicoanálisis y Perspectiva de Género</a> pertenece a <a href="https://revistapoietica.com.ar">Revista Poiética</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Relato de Experiencia. Subjetivación grupal del malestar y experiencias de vivificación</title>
		<link>https://revistapoietica.com.ar/relato-de-experiencia-subjetivacion-grupal-del-malestar-y-experiencias-de-vivificacion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Revista Poiética]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 24 Dec 2025 12:04:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[10mo número]]></category>
		<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://revistapoietica.com.ar/?p=2176</guid>

					<description><![CDATA[<p>Caboni Burgos Mariana, Lic y Prof. en Psicología (UNLP). Residente de Psicología Clínica. HIGA San Roque</p>
<p>Este artículo <a href="https://revistapoietica.com.ar/relato-de-experiencia-subjetivacion-grupal-del-malestar-y-experiencias-de-vivificacion/">Relato de Experiencia. Subjetivación grupal del malestar y experiencias de vivificación</a> pertenece a <a href="https://revistapoietica.com.ar">Revista Poiética</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><em> “En el núcleo de nuestro deseo no están los objetos como tampoco la interioridad más interior de nuestro ser, sino la relación con el otro. Nuestra jugada definitiva es con los otros”. (Fenoglio, 2012, p. 16)</em></p>
<p><em> </em></p>
<p>En nuestro tiempo donde la soledad no es solo experiencia subjetiva, sino forma política de existencia, la clínica también se ve interpelada. El capitalismo, en su maquinaria de producción de cuerpos funcionales, aísla a les sujetos entre sí y de sí mismes: desconectades de sus potencias, de sus modos de creación, de su capacidad de afectar y ser afectades Sin embargo, incluso en los territorios más erosionados por la urgencia, algo insiste.</p>
<p>En este presente de arrasamiento subjetivo, de caída de lo común, de ataque sistemático a lo público y de debilitamiento del trabajo colectivo, sostener e inventar dispositivos que potencien el encuentro se vuelve una tarea urgente. No solo como formas de construcción de lazo social, sino también de dignidad. Desde la festividad, desde el reclamo, desde lo que los cuerpos hacen cuando se reúnen, cuando cooperan, cuando se sostienen.</p>
<p>A partir de intercambios entre compañeres de residencia y referentes, me resulta indispensable tomar los aportes de Rolnik (2019), considerando que pensar es también escuchar los afectos: registrar cómo el ambiente nos atraviesa, qué efectos produce, qué potencia convoca. Y como practicantes, no estamos por fuera de ese campo. Nuestra implicación no es un obstáculo, sino una vía de acceso: lo que nos conmueve, lo que resuena, también es parte del hacer clínico.</p>
<p>Este trabajo transmite mi experiencia de rotación en el Hospital de Día del Hospital (en adelante HDD) San Martín<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><sup>[1]</sup></a>, aportando a una práctica que, desde lo grupal, habilita pasajes, encuentros y pasiones alegres —como diría Spinoza—, aquellas que aumentan nuestra potencia de existir y de sostener, incluso en la fragilidad, la posibilidad de lo común.</p>
<p>Durante la rotación, pude participar en un espacio en donde lo institucional y lo singular se entrelazan cotidianamente, y donde se despliegan otras formas de escucha y de presencia. Allí, cuando el dispositivo individual no alcanza, emergen modos de intervención que no clausuran la angustia, sino que la sostienen para hacerla devenir en otra cosa. Espacios donde el deseo es entendido como fuerza activa, potencia de obrar, vínculo y creación compartida.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><u>Invención colectiva frente al malestar institucional</u></strong></p>
<p>A los pocos días de comenzar mi rotación, me comentan una problemática institucional que atravesaba el HDD: el mismo funciona en una casa donada a servicio social. Dicha situación generaba tensiones entre el personal administrativo, les usuaries y el equipo coordinador. En una co-visión grupal, dicha problemática se pone de manifiesto y ante ello, emerge como saldo la realización de un festival por los 20 años que cumpliría el HDD. Dicho festival se planteó como forma de visibilización del trabajo y como posicionamiento ético-político que permita generar las condiciones para reclamar por un espacio propio para el buen funcionamiento del HDD.</p>
<p>A partir de dicho conflicto institucional, se ensayó una respuesta colectiva que consistió en intervenir el espacio público mediante la realización de un festival en la vereda del hospital general junto a les usuaries del HDD. Se estableció como consigna principal la pregunta: <strong>“¿Qué lugar para la salud mental hoy?”</strong>, reconociendo que la situación en salud en general y particularmente en salud mental, está siendo fuertemente desfinanciada.</p>
<p>Allí se instalaron distintos emprendimientos socio-laborales y talleres que funcionan en el HDD, los cuales, de manera transversal, llevaban consignas en relación a la defensa de la salud pública: radio abierta, feria americana, vivero, fanzines creados por les usuaries. Se realizaron <em>esténcil</em> con la consigna principal. Se colgaron banderines, se puso música y se compartieron charlas, risas y mates. A modo de cierre, asistió una murga uruguaya, con una actuación que interpelaba e ironizaba sobre la salud mental y sus padecimientos. Un aire de crítica, ironía y alegría terminó cerrando el espacio. A la par que ocurría el festival, en las asambleas se charlaba sobre las problemáticas que nos afectaban a todes, por ejemplo, suspender las actividades en apoyo a la lucha del hospital Bonaparte, en contra de los despidos. Muches usuaries se solidarizaban y reclamaban por las condiciones de trabajo de nosotres, como así también por sus condiciones, ya que muches cobran el Programa Potenciar Trabajo<a href="#_ftn2" name="_ftnref2"><sup>[2]</sup></a>, el cual también está siendo desfinanciado hace meses.</p>
<p>A partir de la premisa de transformar colectivamente las distintas situaciones signadas por la crueldad, se crearon múltiples maneras de abordar los malestares que se entrecruzaban: la construcción del festival, la organización de una olla popular como excusa para paliar el hambre de algunes usuaries, el impulso de asambleas y el dar lugar a conversaciones sobre dichas temáticas en los distintos encuentros. Todo ello posibilitó que les usuaries comenzaran a subjetivar parte del malestar circundante, emergiendo la idea de dignidad como límite, como freno al goce del horror de la vida o de la piedad (Moffatt, citado en Percia, 2003). Tomando aportes de Bang (2014) y Rolnik (2019), dichas prácticas comunitarias y colectivas permitieron crear conocimientos compartidos e incluir la dimensión afectiva, horizontalizando las relaciones entre profesionales y usuaries. Frente a la fragmentación y labilización de los vínculos, emergen estos espacios de búsqueda, de creación y de formas de solidaridad que se despliegan a contrapelo de las tendencias hegemónicas, produciendo subjetividad y otras maneras de potenciar y activar el deseo desde las grietas y los márgenes de las instituciones.</p>
<p>Con el paso de los días, retomando lo ocurrido con la murga uruguaya en el festival, y poniendo a jugar las afectaciones que circulaban en el ambiente: dolor, bronca, risa, burla y organización colectiva, comencé a introducir en el taller de musicoterapia la expresión callejera de la murga argentina, llevando un bombo con platillo. A partir de ello, escribimos una canción<a href="#_ftn3" name="_ftnref3"><sup>[3]</sup></a> que transmitía de manera picaresca distintas situaciones que atravesaban les usuaries y las cuales se dificultaba poner en palabras. Comenzaron a aparecer frases y situaciones cotidianas: la exclusión, la estigmatización por tratarles de loques, los problemas con la farmacia para retirar medicación, el enojo por el bajo sueldo que perciben por sus entrenamientos laborales, la crítica a la norma social que establece quiénes son sanos y quienes loques, la tristeza y el enojo que generaba que les otres les vean como peligroses. La canción finalmente se presentó en el festival de fin de año del HDD.</p>
<p>En este sentido, siguiendo a Bang (2011), resulta indispensable considerar cómo la inclusión de prácticas comunitarias en los distintos dispositivos hospitalarios posibilita la construcción conjunta de una vivencia compartida del hacer creativo. Compartir un mate, la risa, la burla, la música y las distintas expresiones artísticas se convirtieron en herramientas de resistencias subjetivas frente a los malestares. A partir de esto, se logró —como diría Ulloa (1992)— una práctica de la socialización de los carajos, inventando un tiempo para que algunes levanten su protesta enojada y dolida frente a la mortificación pasiva de la queja.</p>
<p>Las múltiples afectaciones de dicho hacer cotidiano se hacían notorias, y a los pocos meses se evidenciaba un cambio en mi posición y en la de elles. Poder abordar los malestares desde aquello que vivifica, que conecta con las pasiones alegres, predispone a la apertura de multiplicidades de experiencias, que, aunque incluyan situaciones dolorosas, las mismas parecen ser más livianas. Escuchar los afectos que estaban presentes en la atmósfera cotidiana, fue generando una polinización deseante<a href="#_ftn4" name="_ftnref4"><sup>[4]</sup></a> en el colectivo, en donde dicha proliferación activa del deseo, propició el aumento de la potencia ligada al hacer. La composición producida cada vez entre les usuaries y les profesionales que acompañaban, armaba una especie de colchón en donde las caídas cotidianas parecían más livianas, o llegaban a producirse con menos costos subjetivos. En palabras de Saubidet (2021), podríamos pensar que</p>
<blockquote><p>[&#8230;] la potencia se encuentra ligada a la resistencia como creación singular, lo que escapa al dominio de las formas y valores morales preestablecidos por el sistema [&#8230;] (p. 169)</p></blockquote>
<p>produciendo subjetividad, desbordando lo instituido y buscando transformar las situaciones generadoras de malestar en alivio compartido.</p>
<p>La concurrencia al HDD se transforma en un espacio vivo, donde los cuerpos apagados o pesados despiertan. Allí, los cuerpos se ríen, se miran, se tocan, se tensan y se distienden. Les sujetos, realizando actividades orientadas por su singularidad, arman una trama que les abraza, propiciando que el espacio se vuelva habitable; sea una morada que produce y construye alojamiento subjetivo y amarre. Así, se construye la grupalidad como espacio hospitalario, en donde se irá tejiendo “lo bárbaro” —lo desconocido absoluto— de les otres y, sobre todo, lo bárbaro de une misme.</p>
<p>Considerando a Jasiner (2007):</p>
<blockquote><p>Los grupos como espacio de alojamiento subjetivo son, en cierto modo, algo subversivo en los días que corren. Sabemos que cuando alguien estuvo alojado subjetivamente, es más probable que pueda hacer un proceso de separación, separación de ese lugar de objeto que lo hacía sufrir” (p. 175).</p></blockquote>
<p>El HDD, es una apuesta a construir espacios más vitales, deseantes, no solo para les usuaries sino también para les profesionales. La grupalidad, aparece como una herramienta clínica, ética y política que rompe con las rigideces del encuadre tradicional, despertando de la mortificación instituida, de la mortificación naturalizada hecha cultura en las resignaciones, fatigas y desánimos cotidianos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Anexo: Canción taller de Musicoterapia.</strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong>CANCIÓN: Sr. VECINA (MALASANGRE)- (Los renguitos y las 2 marianas)</strong></p>
<p style="text-align: center;">Señora no me mire bizcocha</p>
<p style="text-align: center;">Que hoy estoy más loca que un burro,</p>
<p style="text-align: center;">Porque hoy no tomé la olanzapina</p>
<p style="text-align: center;">Ni la risperidona.</p>
<p style="text-align: center;">Discúlpeme que el gobierno</p>
<p style="text-align: center;">No me lanza los subsidios,</p>
<p style="text-align: center;">Ni me incluye en los laburos,</p>
<p style="text-align: center;">¿Cómo quieren que trabaje?</p>
<p style="text-align: center;">Yo soy de la clase pudiente</p>
<p style="text-align: center;">Como todos los días,</p>
<p style="text-align: center;">¡Y apenas tengo dientes!</p>
<p style="text-align: center;">Entonces sea más paciente</p>
<p style="text-align: center;">Con este loco inocente</p>
<p style="text-align: center;">¡Que pretende vivir de manera decente!</p>
<p style="text-align: center;">-(Rap)-</p>
<p style="text-align: center;">Dices que no puedo</p>
<p style="text-align: center;">Para eso me dan remedios</p>
<p style="text-align: center;">Dices que no puedo adaptarme a tu medio,</p>
<p style="text-align: center;">Entre tu cordura y mi locura</p>
<p style="text-align: center;">No hay intermedio.</p>
<p style="text-align: center;">¿Quién eres tú para juzgarme?</p>
<p style="text-align: center;">Que sales a la calle, en traje y chancleta</p>
<p style="text-align: center;">Y me atropellas cuando voy en bicicleta.</p>
<p style="text-align: center;">Quiero decirte que apestas…</p>
<p style="text-align: center;">¿Tú eres normal?</p>
<p style="text-align: center;"><u>Recitado:</u></p>
<p style="text-align: center;">Nuestra terapia, un lugar en el mundo</p>
<p style="text-align: center;">Absurdo es pensar que somos diferentes</p>
<p style="text-align: center;">Si somos todos parientes.</p>
<p style="text-align: center;">Señora no somos escala de grises</p>
<p style="text-align: center;">Somos tan bellos como los colores del arco iris.</p>
<p style="text-align: center;">Tenemos una ley que nos defiende y nos ampara, la Ley 26.657.</p>
<p style="text-align: center;">Defendamos nuestros derechos</p>
<p style="text-align: center;">Aunque este camino esté tan maltrecho,</p>
<p style="text-align: center;">Con convicción fuerza y amor</p>
<p style="text-align: center;">Lo defendemos y es un hecho.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Referencias Bibliográficas</strong></p>
<p>Bang, C. (2014). Estrategias comunitarias en promoción de salud mental: Construyendo una trama conceptual para el abordaje de problemáticas psicosociales complejas. <em>Psicoperspectivas, 13</em>(2), 109-120. https://doi.org/10.5027/PSICOPERSPECTIVAS-VOL13-ISSUE2-FULLTEXT-399</p>
<p>Bang, C. (2011). Prácticas participativas que utilizan el arte, creatividad y juego en el espacio público: Un estudio exploratorio desde la perspectiva de atención primaria de salud integral con enfoque en salud mental. <em>Anuario de Investigaciones, XVIII</em>, 331-338. Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires, Argentina.</p>
<p>Del Cueto, A. M. (2014). <em>La salud mental comunitaria: Vivir, pensar, desear</em>.</p>
<p>Fenoglio, H. (2012). <em>Clínica de las psicosis. Declaraciones y borradores</em>. La Puerta. Centro de Salud, Arte y Pensamiento. Ediciones La Puerta. Buenos Aires.</p>
<p>Jasiner, G. (2007). <em>Coordinando grupos: Una lógica para los pequeños grupos</em>. Lugar Editorial.</p>
<p>Jasiner, G. (2019). <em>La trama de los grupos: Dispositivos orientados al sujeto</em>. Lugar Editorial.</p>
<p>Percia, M. (2003). <em>Moffatt, la experiencia renegada. Orillas de los manicomios</em>. ElSigma.<a href="https://www.elsigma.com/historia-viva/moffat-la-experiencia-renegada-orillas-de-los-manicomios/3977?utm_source=chatgpt.com">https://www.elsigma.com/historia-viva/moffat-la-experiencia-renegada-orillas-de-los-manicomios/3977</a></p>
<p>Rolnik, S. (2019). <em>Esferas de la insurrección: Apuntes para descolonizar el inconsciente</em>. Tinta Limón.</p>
<p>Saubidet, A. (2021). Una cita con Spinoza: Nietzsche, Lacan y Deleuze. En T. San Miguel (Comp.), <em>Huellas. Psicoanálisis y territorio</em> (N.º 5, pp. 161–178). Brueghel.</p>
<p>Ulloa, F. (1992). La clínica psicoanalítica en el abordaje de la institución hospitalaria. <em>Psicología institucional y comunitaria</em>, Serie 1, 1–10. Recuperado dehttps://es.scribd.com/document/646548099/Ulloa-La-clinica-psicoanalitica-en-el-abordaje-de-la-institucion-hospitalaria</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><sup>[1]</sup></a> El HDD es un dispositivo que forma parte de los tratamientos ambulatorios del servicio de salud mental. Actualmente asisten alrededor de 60 usuaries. Está conformado por un equipo interdisciplinario, y se brindan espacios de talleres y emprendimientos socio-laborales para quienes lo transitan, apostando al abordaje grupal como potencia clínica, social y política.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2"><sup>[2]</sup></a>El Programa Potenciar Trabajo era un plan social del Estado argentino, creado en 2020, que buscaba promover la inclusión social y laboral de personas en situación de vulnerabilidad mediante el acceso a un ingreso económico, capacitaciones y el desarrollo de proyectos productivos. En febrero de 2024, el programa fue reemplazado por las iniciativas «Volver al Trabajo» y «Acompañamiento Social»</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3"><sup>[3]</sup></a>Ver anexo</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4"><sup>[4]</sup></a>Rolnik (2019) utiliza dicha noción haciendo referencia a los fenómenos de proliferación de políticas de deseo activas, los cuales se diferencian de la proliferación de políticas de deseo reactivas, para los cuales reserva el término de “contagio” extraído de la medicina.</p>
<p>Este artículo <a href="https://revistapoietica.com.ar/relato-de-experiencia-subjetivacion-grupal-del-malestar-y-experiencias-de-vivificacion/">Relato de Experiencia. Subjetivación grupal del malestar y experiencias de vivificación</a> pertenece a <a href="https://revistapoietica.com.ar">Revista Poiética</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Umbrales de la experiencia hospitalaria: del encuentro con la muerte a la escritura como invención</title>
		<link>https://revistapoietica.com.ar/umbrales-de-la-experiencia-hospitalaria-del-encuentro-con-la-muerte-a-la-escritura-como-invencion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Revista Poiética]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 24 Dec 2025 11:51:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[10mo número]]></category>
		<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://revistapoietica.com.ar/?p=2173</guid>

					<description><![CDATA[<p>Paola Schmit. Psicóloga egresada de la UBA. Concurrente de Psicología Clínica de 5to año del Hospital General de Agudos Dr. Teodoro Álvarez, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. </p>
<p>Este artículo <a href="https://revistapoietica.com.ar/umbrales-de-la-experiencia-hospitalaria-del-encuentro-con-la-muerte-a-la-escritura-como-invencion/">Umbrales de la experiencia hospitalaria: del encuentro con la muerte a la escritura como invención</a> pertenece a <a href="https://revistapoietica.com.ar">Revista Poiética</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>La muerte irrumpe en el hospital como presencia que desborda palabra y cuerpo. En contraste aparece la idea del umbral como un inicio, una pieza que se atraviesa en lo alto para sostener el muro que hay encima.</p>
<p>Un umbral que pueda ser palabra, refugio. Un acercamiento inicial que nombre aquello que se asoma en el cuerpo y en los silencios; que obliga a posicionarse cuando el contexto arrasa con golpes y aplausos, como un real que parece arrebatar todo a su paso. Umbral que construimos de lo irreparable que flota en la superficie. Frente a estos encuentros la escritura inscribe una dimensión que no vacila frente al sufrimiento.</p>
<p>Acercar la potencia de la escritura como lazo y como borde me trajo las palabras de Marguerite Duras en su libro <em>Escribir</em>:</p>
<blockquote><p>si no existieran cosas así, la escritura no existiría.. (&#8230;)son emociones de esta índole, muy sutiles, muy profundas, muy carnales, también esenciales y completamente imprevisibles, las que pueden anidar vidas enteras en el cuerpo. (Duras, M. 2010/1994, p.83)</p></blockquote>
<p>La idea de entrada y de sostén me orientan a pensar mi trabajo en estos últimos años como concurrente de psicología clínica en un Hospital General de Agudos de la CABA.</p>
<p>Durante mi rotación en un dispositivo de interconsulta participé activamente en la valoración de sujetos internados. Estas intervenciones tenían en común una aproximación a la representación de la finitud. El encuentro con un cuerpo enfermo confronta al sujeto con la muerte y la angustia que encarna el vacío como huella de un porvenir. Ahora bien, si hay algo sobre lo que el sujeto tiene alguna certeza es que nacemos y morimos pero no sabemos cuándo, dónde, ni por qué: estas preguntas resuenan, rebotan y atestiguan la búsqueda de significantes que colmen el vacío simbólico que deja la muerte en un intento de restaurar la ternura que nos habita en el desamparo.</p>
<p>Pienso al cuerpo como refugio de una escucha que privilegie el significante, que recorta del cuerpo un grito en silencio, afectos aturdidos de saberes impuestos posibilita cierta respuesta. Donde eso era, donde el cuerpo asoma, el sujeto debe advenir. ¿Quién demanda? ¿Qué se pide? Un ejemplo de mi práctica, fue el encuentro con un paciente que se encontraba internado en el servicio de cardiología esperando una respuesta posible al tumor que le encontraron en el corazón. Tenía una posición clara: iría hasta las últimas consecuencias para continuar viviendo. Durante varias entrevistas la multiplicidad de discursos que habitaban los pasillos rebotaban en cada uno de los profesionales que trabajamos allí: operación sí y operación no.  Una situación compleja, donde con cirugía o sin cirugía se evidenciaba el peor final. Una muerte anunciada y una cronología que avanzaba sin mediar palabras.</p>
<p>Se decide avanzar con la cirugía. Una cirugía que lo conduciría a un sueño profundo y una esperanza de despertar. Aún recuerdo la despedida. Mi primera interconsulta en el servicio de cardiología ya me anunciaba lo siniestro y ominoso del encuentro con lo imposible de soportar. No pude evitar estallar en llanto cuando lo despedí. Un saber compartido en la cercanía con la muerte, un decir insoslayable en la insoportable levedad del ser. Me encontré con mis puntos ciegos, recuerdos dolorosos de mi historia, mi imposible de soportar sobre mi finitud y la de mis seres queridos. ¿Cómo voy a sostener esta clínica tan descarnada, tan desgarradora? Cardiología sería el primer servicio a tachar de mi lista. ¿eso me mantendría lejos de la muerte?</p>
<p>No se puede eludir aquello que invita a ser nombrado. Huir de los dispositivos no me aleja de la muerte. Sin embargo, acercarme a la escritura en una hoja en blanco, con las paradojas del deseo funcionó como un intento de tramitar aquello imposible de soportar, lo no dicho, lo que no cesa de no inscribirse.</p>
<p>Podría pensarse a la escucha hospitalaria como un acto de decisión. La localización de una demanda de análisis habilita la posibilidad de cuestionar entre el dicho y el decir que testimonia lo más íntimo y éxtimo del sujeto. Un trabajo que promueve un más allá del discurso médico, una verdad no toda y una oportunidad a bordear el agujero que produce el trauma e intentar escribir e inscribir la pérdida. El encuentro en las distintas disciplinas con estos pacientes nos confronta con aquello inasimilable que resulta la muerte para el ser hablante. El trabajo de la cura por la palabra supone una ligadura de este agujero, poder tejer, angustia mediante, un entramado simbólico para que el sujeto pueda crear-se, una invención de un nuevo lazo que lo reconduzca con su deseo</p>
<p>Si pensamos a la muerte como aquella instancia que irrumpe, inasimilable y fuera de toda simbolización, la construcción de un umbral para cada quien podría ser un punto de contacto entre lo necesario y lo contingente. Puesto que la escritura posibilita poner en palabras e intentar representar algo de ese dolor que insiste, señala algún modo de re-posicionarse allí. Como un recurso que permite mejorar las condiciones para elaborar lo traumático. Retomo a Margueritte Duras:</p>
<blockquote><p>Escribir, no puedo. Nadie puede. (..) Lo desconocido que uno lleva en sí mismo: escribir eso es lo que se consigue. (&#8230;) La escritura es lo desconocido. Antes de escribir no sabemos nada de lo que vamos a escribir (&#8230;) y pasa como nada en la vida, nada, excepto eso, la vida. (Duras, M. 2010/1994, p54-56)</p></blockquote>
<p>La escritura al servicio de mi umbral ubica algo que insiste: le da un nombre, un lugar y un sentido a lo absurdo y extravagante, que pone en movimiento las penumbras de lo indecible.</p>
<p>Sin dudas, mi recorrido por el dispositivo de interconsulta me ha permitido elaborar y trabajar sobre mi posición como profesional de la salud mental en terreno médico en la clínica con los pacientes internados. Estos movimientos fueron posibles gracias al acompañamiento de compañeros y referentes. La potencia de lo colectivo que sanciona y anuda, que escucha y dimensiona el valor de la palabra como una nueva forma de escribir-se construye pasajes y espacios, como creación de sostén y como inicio, y por qué no, también como un final.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><u>Referencias bibliográficas</u></strong></p>
<ol>
<li>Duras, M. (2010) Escribir. Buenos Aires: Tusquets Editores, 1994.</li>
<li>Freud, S (1992). El Malestar en la cultura. En J. Strachey (Ed. &amp;Trad.) Obras completas. Tomo 21. 3º reimpresión. Buenos Aires: Amorrortu. (Trabajo original publicado en 1930)</li>
<li>Lacan, J. (1988) Homenaje a Marguerite Duras, del rapto de Lol. V. Stein. En Intervenciones y textos II. 2º edición. Buenos Aires Argentina: Ediciones Manantial S.R.L. (Trabajo original publicado en 1957)</li>
<li>Millan, E.G. “El dolor de existir” en: Textos Psicoanalíticos.</li>
<li>Negro, M. “El psicoanalista frente a la terminalidad y la muerte”. En: https://www.elpsicoanalitico.com.ar/num11/clinica-negro-psicoanalista-frente-a-la-terminalidad-y-la-muerte.php#11</li>
</ol>
<p>Este artículo <a href="https://revistapoietica.com.ar/umbrales-de-la-experiencia-hospitalaria-del-encuentro-con-la-muerte-a-la-escritura-como-invencion/">Umbrales de la experiencia hospitalaria: del encuentro con la muerte a la escritura como invención</a> pertenece a <a href="https://revistapoietica.com.ar">Revista Poiética</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Resistencia en diagonales. El arte como apertura a una incertidumbre esperanzada</title>
		<link>https://revistapoietica.com.ar/resistencia-en-diagonales-el-arte-como-apertura-a-una-incertidumbre-esperanzada/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Revista Poiética]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 23 Dec 2025 12:05:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[10mo número]]></category>
		<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://revistapoietica.com.ar/?p=2170</guid>

					<description><![CDATA[<p>Pérez, Marina. Licenciada en artes plásticas, con orientación pintura, Facultad de Bellas Artes UNLP.<br />
Licenciada en Psicología, Facultad de Psicología<br />
UNLP</p>
<p>Este artículo <a href="https://revistapoietica.com.ar/resistencia-en-diagonales-el-arte-como-apertura-a-una-incertidumbre-esperanzada/">Resistencia en diagonales. El arte como apertura a una incertidumbre esperanzada</a> pertenece a <a href="https://revistapoietica.com.ar">Revista Poiética</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><u>Resistencia en diagonales</u></strong></p>
<p><strong><u>El arte como apertura a una incertidumbre esperanzada</u></strong></p>
<p>¿En qué consiste esta narrativa? En la posibilidad de enlazar desde la experiencia artística otra escucha, la del inconsciente y la del vacío como estructurante del psiquismo, en un tiempo donde las pausas y los silencios son tan importante como las palabras.</p>
<p>Desde nuestra disciplina donde la palabra -con su monto de afecto-, toca los cuerpos, en el mejor de los casos, es posible abrir un paréntesis para alojar otras expresiones del inconsciente: el arte, así como también el silencio que habita un cuerpo. El arte ha sido revolucionario, disruptivo en su historia, se ha adelantado a grandes movimientos sociales, porque tiene la capacidad de alojar un sentir, una manifestación senso perceptiva y motriz que es la antesala de la racionalidad, de la metabolización de ciertos acontecimientos. ¡Por tal motivo ha generado en nuestra historia más de una vez conflictos, necesarios, sin dudas!</p>
<p>El atravesamiento de los conflictos -bien lo sabemos-, es indicador de salud mental, es crecimiento y complejización del aparato psíquico, esta complejidad a modo Piagetiano es parte de una evolución en espiral de un crecimiento que se expresa en direcciones diversas.</p>
<p>Por tal motivo, suele suscitar resistencias en los entornos sociales, interpersonales, generacionales y transgeneracionales, ya que hace emerger el inconsciente en su expresión más pura, a través de una narrativa que interroga. En ella operan la condensación y el desplazamiento, tal como lo señaló Sigmund Freud al referirse al trabajo del sueño. Tales resistencias actúan ante la desestructuración de un sistema que, en la mayoría de los casos, viene operando con una lógica positivista y, algunas veces, obtusa en cuanto a la falta de alojamiento de la complejidad y por lo tanto de la diferencia. No solo de ella, como bien plantea Piera Aulagnier, sino de lo ajeno, que muchas veces se nos torna intolerable, sobre todo en estos tiempos, tan excluyentes, donde el amor no alcanza, donde la caída de lo simbólico como regulador hace agujero y cuesta entramar en estos espacios…</p>
<p>En un contexto en el que un sistema se resiste, con una memoria muchas veces anestesiada por sucesos de la historia reciente de nuestro país-historia que nos ha atravesado colectivamente-, emergen amnesias muchas veces perversas, junto con la mortificación acumulada de años. En ese entramado, las operatorias opresor-oprimido circulan, se instalan, se institucionalizan y reproducen un modelo feudal, donde ciertos “líderes” devienen foco de alabanza, obturando la castración y del desamparo como condiciones de posibilidad para la autonomía, la cooperación y la construcción de circuitos más vitales. Esta lógica se emplaza, de diversas maneras, en algunos espacios institucionales, particularmente en aquellas instituciones que alojan -o administran- “personas”.  Muchas veces, este orden de sentido común pierde vigencia bajo lógicas que obturan la conexión con el territorio situado, el cual nos convoca una y otra vez a revisar nuestros marcos teóricos. No para desestimarlos, sino para interrogarlos críticamente, con la humildad suficiente de reconocernos sujetos sexuados y mortales, inmersos en una trama relacional y en un ecosistema económico, político, psicológico, y, por ende, ideológico y afectivo.</p>
<p>Ser personas, ante todo, y estar atravesados por la distancia entre aquello que traemos como andamiaje teórico -donde fuimos alojados por otros con sus entramados históricos, por cuerpos que también han sido silenciados-, me convoca hoy a compartir algo del orden de la experiencia. No un relato ajeno, sino de algo que no se explica del todo, pero se vive. Cuando algo se vive, como el arte, resulta absurdo explicarlo. Sin embargo, sí es posible compartir la curiosidad, el entusiasmo, la potencia de co-construir una forma nueva que nos aloje a cada quien en esta “soledad común”, tal como la nombra Jorge Alemán. Una común que no caiga en lo colectivo como hipnosis bajo un líder, sino que se constituya a partir de un objetivo compartido, capaz de representar una voluntad colectiva sin desdibujar la singularidad: ese rasgo unario del que habla Jacques Lacan, y que me acerca amorosamente a Shitao. Como señala François Cheng:</p>
<blockquote><p> “Y además en tanto poderoso significante, el Trazo significa siempre más de lo que manifiesta. Porque aun siendo una completud en sí, llama a la transformación que porta en germen. No cesa de llamar a otros trazos, como lo proclama Shitao: «El Trazo único de Pincel contiene en él los Diez Mil Trazos»” (François Chen, 2009 : p 10).</p></blockquote>
<p>En esta incompletud, en esta diferencia y también en esta semejanza de nuestros trazos, quizás hoy podamos hacer de nuestro sistema académico un espacio más amoroso, donde la jerarquía no asuma un protagonismo, sino que lo haga la convocatoria colectiva en torno a un objetivo compartido: la posibilidad de enlazar aquello que nos potencie vitalmente- No obturar el diálogo ni la respuesta, entendidos como correlato de una circularidad, y no como obediencia a un gran Amo que nos ha llevado a devenir la serpiente que se muerde la cola; una respuesta automática a un sistema que oprime y que no deja lugar a la circulación del pensamiento, a la demora, a los límites claros, ni a la voz necesaria para la reflexión y para el  vacío que convoca a nuevos trazos. “El arte -dice Deleuze- es lo que resiste: resiste a la muerte, a la servidumbre, a la infamia, a la vergüenza”. Y ninguna forma de servidumbre puede habilitar la construcción de un pensamiento autónomo, lógico e historizado, en una trama que es, a la vez, singular y colectiva.</p>
<p><em> </em></p>
<p><strong>Referencias bibliográficas</strong></p>
<p>Alemán, J. (2023) Soledad: Común., DP Argentina S.A Nueva edición corregida y aumentada.</p>
<p>Chul Han, Byung  (2015) El aroma del tiempo. Un ensayo filosófico sobre el arte de demorarse. España, Herder Editorial.</p>
<p>Françoise Chen. (2009) Lacan y el pensamiento chino, Ensayo. Tomado de la red. ART+DG By Andrés Gustavo Fernández</p>
<p>Lacan, J. (1961-1962).   Seminario 9   «La identificación»</p>
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<p>Este artículo <a href="https://revistapoietica.com.ar/resistencia-en-diagonales-el-arte-como-apertura-a-una-incertidumbre-esperanzada/">Resistencia en diagonales. El arte como apertura a una incertidumbre esperanzada</a> pertenece a <a href="https://revistapoietica.com.ar">Revista Poiética</a>.</p>
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